Latinoamérica: Nace la CELAC en Caracas

La Cumbre fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe finalizó con la aprobación de la Declaración de Caracas y la asunción de Chile a la presidencia pro témpore.

Entre discursos y animosas declaraciones, los líderes de los 33 países de América Latina y el Caribe se reunieron en Caracas el viernes pasado para dar nacimiento al nuevo organismo de integración regional. El anfitrión de la Cumbre, el presidente venezolano, Hugo Chávez, declaró en su apertura que la nueva organización es “la piedra fundamental de la unidad, la independencia y el desarrollo”.

La CELAC prometió ser, desde sus inicios, un organismo independiente de los Estados Unidos. Los presidentes latinoamericanos y caribeños reivindicaron esta autonomía pero difieren sus posturas en cuanto al nuevo papel que la misma debe adoptar frente a la Organización de Estados Americanos.

Esta última ha sido acusada de responder a los intereses del Norte, y los principales interrogantes se plantean respecto de su articulación con la nueva organización regional. Por su parte el subsecretario de Brasil para Asuntos de América del Sur y el Caribe, Antonio J. Simoes,  declaró que “La CELAC no juega en contra de la OEA, nuestra preocupación es trabajar por la región”.

Asimismo, el mandatario venezolano señaló que “tenemos que aprender a convivir con esas diferencias y buscar la mejor manera de complementarlas”. Apoyando esta afirmación, su colega en México, Felipe Calderón, llamó a la unión de la región, al trabajo conjunto por la democracia, la seguridad, el medio ambiente, los derechos humanos, la paz y la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Todos estos temas fueron anteriormente discutidos por los líderes latinoamericanos y caribeños, instituyéndose como los principales propósitos en marcha a este nuevo proceso de integración. Ahora bien, pese a que los mandatarios coincidieron en muchos de los objetivos de la CELAC, todavía quedan algunas dudas respecto de los mecanismos que doten de funcionalidad a la organización.

En este sentido aún quedan por definirse, entre otras cosas, la sede de la organización, las cuotas de participación –cuánto tiene que aportar cada país-, la existencia de una secretaría técnica o permanente y su lugar de residencia, así como también la forma en que se tomarán las decisiones.

Más difícil de lograr sea quizás el consenso respecto de la postura que adoptará la nueva organización regional de cara al escenario internacional; cuestión que también queda por definir. En este sentido, la CELAC, como nuevo mecanismo de concertación política multilateral, tendrá que acomodar en su seno a liderazgos muy heterogéneos.

Durante la cumbre la mayor parte de los mandatarios expresaron la particular necesidad de tomar acciones concretas para que lo discutido durante la misma no quede en meras declaraciones. Por lo pronto, Chávez afirmó que “el tema pasa para seguirlo evaluando para los próximos eventos y mientras tanto la CELAC seguirá tomando sus decisiones como hasta ahora, es decir, por consenso”. Las próximas cumbres de la CELAC tendrán lugar en Chile (2012), Cuba (2013) y Costa Rica (2014).

En cuanto a la reacción del concierto internacional respecto de esta nueva iniciativa, cabe destacar las felicitaciones y buenos augurios expresados por China y Rusia durante la cumbre fundacional. Los mandatarios de ambos países hicieron llegar a los líderes reunidos en Caracas el apoyo, la predisposición a la cooperación y el establecimiento de relaciones beneficiosas.

En un escenario internacional que se encuentra en plena transformación, el nacimiento de esta nueva organización es una buena noticia para Sudamérica. El multilateralismo de la región, generalmente en forma de Cumbres presidenciales, ha sido la mayor fuente de consenso internacional y de construcción identitaria. En esta oportunidad la CELAC es producto de la búsqueda de un consenso regional autónomo e independiente del Norte.

Si se trata de un proyecto serio o si en cambio no es más que el firme propósito de los países de sacar a Estados Unidos y Canadá de un ámbito que consideran, es ajeno a sus intereses, sólo el tiempo lo dirá. Y tal vez, nada describe mejor la situación de los Estados latinoamericanos y caribeños hoy que aquella famosa frase de Churchill que reza ”Es mejor hablar y hablar que disparar y disparar”.

Más información:

Declaración de Caracas