Fracasa reincorporación de Cuba a la OEA

Ante la falta de consenso entre los países del hemisferio, Cuba no participará de la VI Cumbre de las Américas en la que se reunirán los presidentes y jefes de Estado los próximos 14 y 15 de abril en la ciudad colombiana de Cartagena.

El miércoles pasado, luego de una extensa reunión en La Habana con Raúl Castro, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó la ausencia de Cuba como miembro observador en la Cumbre de las Américas. “Analizamos los detalles del tema de la participación de Cuba en la Cumbre que se va a realizar en Cartagena. Como hemos dicho desde un principio, es un tema que requiere consenso; consenso que infortunadamente no hemos logrado encontrar”, sostuvo Santos luego de la reunión con el presidente isleño.

Santos había viajado a la isla para discutir con el presidente Castro la conveniencia de su participación en la cumbre luego de hacerse público el interés cubano de asistir a la misma. Fue este interés el que principalmente hizo reaccionar al gobierno norteamericano en oposición a la invitación de Cuba en las próximas reuniones e incluso puso en duda su participación si el gobierno isleño asistía a las mismas.

Para Estados Unidos el inicio de los mecanismos necesarios para la reincorporación de Cuba a la OEA, siguen siendo la condición fundamental para su participación. Luego de que en 1962, durante el gobierno de John F. Kennedy en Estados Unidos, la OEA declarara el marxismo – leninismo inconciliable con el sistema interamericano, Cuba fue suspendida de la organización. A partir de entonces y hasta nuestros días ha sido frecuente el aislamiento del Estado isleño en gran parte de las iniciativas regionales.

En 2009, a partir de la insistencia de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Cuba fue habilitada para reingresar a la OEA. Sin embargo, el Estado isleño rechazó esa oportunidad y continua negándose a ser parte de una organización que considera está influida por los intereses de Washington en la región.

En esta oportunidad, el interés de Cuba de participar en la Cumbre de las Américas planteó en un principio la posibilidad de no asistir para los países del ALBA si el gobierno isleño no era invitado sin condicionamientos.

Finalmente, pese a los esfuerzos del presidente anfitrión en Cartagena, el consenso necesario para la participación de Cuba como miembro observador no pudo ser concretado. Las declaraciones de Santos luego de la reunión con Castro en la Habana, pusieron fin a las controversias respecto de la presencia del país isleño anunciando su ausencia de manera oficial.

Ante este anuncio del presidente colombiano, Cuba culpó de su exclusión en la Cumbre al gobierno norteamericano, no a la ausencia de consensos. “Todos entendemos qué quiere decir el consenso, el consenso para este tema quiere decir la autorización de Washington”, sostuvo el ministro de asuntos exteriores, Bruno Rodríguez. Estas declaraciones llegan, sin embargo, una vez que la cuestión ha sido cerrada.

Respecto de los temas que serán tratados durante la Cumbre, las expectativas giran en torno de los intereses norteamericanos en la región. La Cumbre es, en este sentido, considerada la gran oportunidad para que Estados Unidos observe los grandes cambios ocurridos en los países hemisféricos durante los últimos años y afiance las relaciones con los mismos. Al mismo tiempo, tiene por objetivo el fortalecimiento de los órganos regionales y servir de tribuna para las críticas de algunos gobiernos respecto al involucramiento de Estados Unidos en la región.

Sin embargo, la posibilidad de concretar procesos reales de integración entre los países del hemisferio sigue dependiendo del ritmo que impone Washington. Y la decisión de incluir a Cuba en la próxima Cumbre no ha sido la excepción.