El déficit energético del país nos vuelve más vulnerables frente al mercado externo

La caída de la producción interna de petróleo y gas constituye una acentuación de la vulnerabilidad frente a la volatilidad del mercado externo.

La disponibilidad de dólares en la economía argentina es necesaria para responder a la demanda de divisas por parte del sector industrial importador, y la obtención de estas divisas mediantes una balanza comercial superavitaria, permite lograr este objetivo sin tener que incurrir en el mercado de capitales internacional tomando deuda o aguardando la llegada de IED al país.[1] Si se reflexiona respecto a las consecuencias económicas que implicaría una acentuación de la caída de disponibilidad de dólares derivada de una reversión en la balanza comercial, se puede advertir que la preocupación por cuidar los dólares es como mínimo pertinente.

Basados en lo hechos de los últimos años, es poco objetable en materia de política económica que el actual gobierno ha defendido a lo largo de su gestión el cuidado de la disponibilidad de dólares. Para esto el mantenimiento de un superávit de la balanza comercial fue fundamental y ha usado medidas tanto polémicas como antipáticas es mayor o menor grado para obtener este fin.

Como consideración general y básica hay dos formas (no excluyentes) para incrementar el superávit de la balanza comercial. Una por el lado de lado del incentivo de las exportaciones, que son la que proveen un mayor ingreso de dólares en el mercado, y otra reduciendo la demanda de importaciones, que consecuentemente mermarían la demanda de dólares.[2] Siguiendo esta consideración, una política de gobierno destinada a promover un mayor desarrollo de sectores exportadores, y a reducir la dependencia de importación del sector industrial seria más que congruente con la preocupación de cuidar un superávit en la balanza comercial. No obstante, considerando una perspectiva de largo plazo preocupa los módicos avances realizados en esta materia.

Cuadro 1–  Exportaciones de Argentina (en millones de dólares FOB)

Fuente: elaboración en base a INDEC- MECON

Analizando los últimos 10 años de la balanza comercial, por el lado de las exportaciones (Cuadro 1), no se logró en este periodo promover una profunda diversificación de los bienes exportados. Comparando punta a punta 2003 vs. 2012, los encargados de ingresar dólares continúan principalmente siendo un grupo reducidos de sectores que cuentan con ventajas comparativas con el resto del mundo que comercializan sus bienes en un contexto internacional de precios históricamente elevado. No obstante no es desdeñable el crecimiento de las exportaciones de MOI que fue de un 259 %, aunque este incremento se explica principalmente por unos pocos sub rubros como material de transporte terrestre, y piedras y metales preciosos.

Por otro lado, el aumento en la participación porcentual de las MOI sobre las  exportaciones totales, se debe en parte a la caída del share del rubro Combustible y Energía. Haciendo un analisis contra-fáctico, si en 2003-2012 el ritmo de exportación de combustible se habría incrementado igual que el promedio de la exportaciones (175 %), el share de este rubro sobre el total de las exportaciones seria de alrededor de 16,5 %, y el de las MOI se reduciría al 30,8 %. Aun mas, si el ritmo de crecimiento de exportación de combustible en el periodo habría sido igual al crecimiento entre el 1990-2002 (275 %), los números en share para las MOI serían menos auspiciosos aunque más saludables para la balanza comercial agregada.

 

Cuadro 2–  Importaciones de Argentina (en millones de dólares CIF)

Fuente: elaboración en base a INDEC- MECON

Si observamos las importaciones (Cuadro 2), la situación no es más alentadora visto desde la perspectiva de la preservación del superávit. Por un lado, 2003 vs 2012 las importaciones crecen más que las exportaciones en el mismo periodo. El incremento de los usos bienes de capital, y piezas y accesorios indican un incremento continuo en la demanda de los sectores industriales, de productos que no fabricados internamente. Como factor que agrava la tendencia, a partir del año 2010 se manifiesta un notable incremento en la demanda de importación de combustible y lubricante. Como resultado, la participación de este uso sobre el total de las importaciones pasa de 4 % a 13, 5 %, siendo así la demanda de importaciones que mayor incremento porcentual tuvo  en el periodo 2003-2012 (1585 %).

A los fines abordar de lleno la cuestión del déficit energético, el Grafico 1 proporciona un mejor acercamiento. Se observa en primer lugar un estancamiento y una incipiente caída del nivel de exportación de combustible a partir de 2008. Sin embargo el punto de quiebre de la tendencia alcista que estas exportaciones tenían se da ya en 2006. Por el lado de la demanda de importación de combustible, el grafico muestra una fase alcista desde el 2003 hasta 2008, quebrada a la baja en 2009, que posteriormente se dispara a los valores actuales. Como resultado de estos desempeños divergentes entre la exportación e importación de combustible, en el 2011 aparece un déficit de cuenta corriente en el rubro. Sin embargo la contracción del superávit del que gozaba este rubro comienza a decaer en el 2006.

Por último se observa a partir de 2010 una estrecha relación entre el déficit energético y la caída del superávit de la balanza comercial. Si el nivel de exportación e importación de combustible se habría mantenido constante a partir del 2009, para los años 2010, 2011, y 2012 el suparavit de la balanza habría sido un 15 %, 66 %, y 52 % superior para cada uno de estos años. Además, esto habrían permitido ingresar un total de U$ 15.146 millones más a la economía en estos 3 últimos años.

Grafico 1- Impo/Expo Combustible y Lubricantes – balanza comercial Combustible y Lubricantes – Balanza Comercial Argentina. 1993 -2012 (en millones de dólares)

Fuente: elaboración en base a INDEC- MECON

Tomando los números del primer cuatrimestre del año, las importaciones subieron un 11%. Mientras que por el lado de las exportaciones crecieron un 2 %. En términos de superávit comercial en el primer cuatrimestre del año el resultado fue de U$, 2.500 millones, lo cual representa una caída del 48 % contra el mismo período del año anterior (US$ 4.365 millones), y en términos de dólares significa un menor ingreso por US$ 1.865 millones. El resultado de este menor saldo es explicado en gran parte por el creciente déficit energético, como se muestra a continuación.

Si para el mismo periodo de análisis (primer cuatrimestre 2013) miramos solo los combustibles, en los primeros cuatro meses del año  Argentina exportó por US$ 1.586 millones, (-37% que en igual período de 2012), en tanto que importó por US$ 3.165 millones (+43% que en igual período de 2012). Esto es un déficit de cuenta corriente para este rubro de US$ 1.579 millones, que equivale al 84 % de la caída del superávit comercial en el cuatrimestre.

Quizá valga la pena ahondar un poco en lo que implican estos números en términos de oportunidad de perdida por parte del BCRA para recuperar parte de la reservas. En lo que va del 2013 (enero-mayo), las compras del BCRA suman US$ 720 millones  (un 10 % de lo que compro en el mismo periodo del año pasado US$ 6.600).  El déficit generado en el rubro energético en el primer cuatrimestre del año es igual a 2,2 veces la compra de dólares del BCRA entre enero y mayo de 2013.

El resultado de la cuenta corriente (CC) y sus guarismos es un resultado ex – post, detrás de estos números hay agentes económicos que tomaron y ejecutaron decisiones de consumo y producción. Por lo tanto es necesario entender los resultados de la balanza comercial desde los sectores que participan en su conformación. En tal sentido es importante observar si los sectores que componen la economía productiva de un país son superavitarios o deficitarios en términos de la CC.

Si ponemos la atención sobre los sectores productivos en términos de su condición exportadora y/o importadora, podríamos sugerir la existencia de 4 tipos de sectores al interior del tejido productivo. 1) Sectores Coyunturalmente Superavitario, 2) Sectores Coyunturalmente Deficitario 3) Sectores Estructuralmente Superavitario, y 4) Sectores Estructuralmente Deficitario.

En el caso los Sectores Coyunturalmente Superavitario o Deficitarios, se considera que el sector es deficitario o superavitario debido a una contingencia transitoria (Ej: caída internacional de precios de los bienes que exporta).

En el caso de los Sectores Estructuralmente Superavitario y Deficitario, su carácter deficitario o superavitario esta dado de forma permanente. Esto último puede deberse a que el sector goza de una ventaja comparativa estática que la hace competitiva a nivel mundial (Ej: el sector agropecuario Argentino), o que presenta un coeficiente de importación elevado debido a que los insumos que requiere no se fabrican internamente (Ej: sector industrial de computación). Lo que interesa rescatar de esto es que un carácter estructural posee un contenido perdurable en el tiempo y que presenta dificultades para ser transformado.

Pensado en estos terminos, lo que ocurrió en estos últimos años y se refleja en el déficit energético, es que un sector que anteriormente generaba exportaciones e ingreso de divisas, hoy es estructuralmente deficitario en esta materia. En la caracterización de estructural es donde radica la gravedad del problema, ya que volverlo nuevamente estructuralmente superavitario implica esfuerzos económicos de inversión de largo plazo. Una primer pregunta ineludible es; ¿cómo llegamos a esto?, y una segunda podría ser; ¿quien dejo que suceda? No obstante debido a la magnitud del debate dejaremos estas inquietudes como una cuestión más  bien retorica.

Como conclusión de lo expuesto hasta aquí, objetivamente la creciente demanda de importación de energía reduce el superávit comercial, y consecuentemente la disponibilidad de divisas en la economía y la posibilidad del BCRA de recuperar una mayor cantidad de reservas. Por otro lado nos deja con mayor exposición frente la volatilidad del mercado internacional debido a las variaciones de precios de estos bienes que ahora hay que importar. Como desafío a largo plazo está la tarea de volver a llevar al sector energético a ser estructuralmente superavitario. Por último, en materia de diseño de una política comercial, el resultado al que hemos llegado sugiere que el superávit de la balanza comercial debe cuidarse con una visión de largo plazo y observado los sectores que están detrás de ella tanto del lado de las exportaciones como de las importaciones.

El autor es economista y especialista en Relaciones Económicas Internacionales (UBA).


[1] Esta afirmación no contiene un juicio moral hacia el endeudamiento o la llegada de IED como fuentes de ingresos de divisas sino que pretende reflejar la realidad de una balanza de pagos que prescinda de ellas.

[2] No se desprende de esto de que una declinación de la producción industrial sea deseable para reducir la demanda de dólares.