La dinámica estructural: Apuntes para una mejor inserción internacional (III)

Con el objetivo de configurar un esquema teórico para mejorar la inserción internacional continuamos con la tercera entrega, en esta oportunidad: Diversificación de Exportaciones.

Retomando la pasada edición, en la cual nos referíamos a la importancia de las actividades económicas dinámicas para el desarrollo exportador (ver Dinámica Estructural II), vamos a continuar el recorrido analizando cómo estas actividades permiten ampliar y mejorar la estructura productiva y el efecto positivo que genera la diversificación de las ventas externas, tanto a nivel de producto como mercados de destino.

Si se tiene en cuenta aquellos países que poseen una fuerte concentración de sus exportaciones en un reducido grupo de comodities o productos de bajo contenido tecnológico, la necesidad de diversificar se convierte en una estrategia fundamental para disminuir los riesgos de la dependencia y contribuir al crecimiento económico.

Manuel Agosin, en su trabajo “Crecimiento y Diversificación de Exportaciones” (2009), sostiene que en los países que mantienen una estructura exportadora diversificada se registra un crecimiento marcadamente más elevado que en aquellos cuyas exportaciones se concentran en un reducido grupo de productos.

América latina es uno de los casos más paradigmáticos de la dependencia de la exportación de productos del sector primario, lo que la constituye en una región altamente vulnerable ante shocks externos, dado que los precios están determinados por factores exógenos, es decir, el movimiento de la oferta y demanda mundial.

Nuestro país no es la excepción y registra una elevada concentración de sus ventas externas, casi el 60% son productos primarios y manufacturas de origen agropecuario, siendo que el 25% del total exportado está relacionado a la industria de la soja, bien sea en su versión “natural” o tras sufrir transformaciones de escaso valor agregado (aceites, harinas, pellets).

La dependencia de este tipo de productos implica una serie de riesgos a tener en cuenta tanto en el corto como en el largo plazo. Las consecuencias en primera instancia están relacionadas con la volatilidad y la inestabilidad del tipo de cambio; y en un sentido más estructural con el deterioro en los términos de intercambio, es decir que los precios de las importaciones se encarecen en relación al ingreso proveniente de las exportaciones.

El efecto combinado de la baja cualificación de la mano de obra y el bajo contenido tecnológico de los comodities, sumado a los escasos encadenamientos productivos con el resto de los sectores económicos, conducen a un pobre rendimiento del sector exportador o bien a un costo de oportunidad elevado en cuanto a los efectos positivos que derraman las actividades económicas con mayor grado de complejidad.

En esta línea, Dani rodrik sostiene, que la dinámica que impulsa el crecimiento no está relacionada con las ventajas comparativas estáticas, sino más bien por la diversificación gradual de inversiones en una amplia gama de nuevas actividades.

La diversificación de las exportaciones tiene principalmente dos efectos; por un lado, el efecto cartera, que hace referencia a la reducción de la volatilidad de los ingresos por concepto de exportación, y por el otro, el efecto dinámico, en relación a la capacidad de aprendizaje y las externalidades favorecidas por la inclusión de nuevas actividades económicas.

El proceso de incorporar actividades productivas y de ampliar la base de productos exportables, no es un fin en sí mismo, sino el resultado de la incorporación de capacidades tecnológicas, el incremento en la sofisticación de los mercados, la generación de economías de escala y alcance, la inteligencia comercial y la elección de los sectores productivos más dinámicos en el comercio internacional.

En este sentido, la diversificación de exportaciones mantiene un vínculo estrecho con la innovación, el armado de complementariedades institucionales y la generación de encadenamientos productivos. Por ello, las formas que adquiere la diversificación de la base exportadora se fundamentan en una fuerte capacidad asociativa y se instrumentan de modo vertical y horizontal:

Diversificación Horizontal: implica ampliar el mix exportador a través de la incorporación de nuevos productos a la canasta existente. La creación de un nuevo producto de exportación puede revelar a los productores locales nuevas oportunidades de negocio y detectar nichos de mercado internacionalmente transables.

Diversificación Vertical: implica la manufactura doméstica de bienes con un avance en materia de valor agregado especialmente en el procesamiento y el marketing. La diversificación vertical puede expandir oportunidades de mercado para las materias primas y generar importantes encadenamientos hacia atrás y hacia delante, incluyendo otros sectores productivos y de servicios en la cadena de valor.

Otra cuestión a tener en cuenta en materia de diversificación, son los mercados de destino, en este sentido un amplio espectro de socios comerciales contribuye a eliminar los riegos inherentes a la dependencia externa.

Un buen ejemplo en la región acerca de la diversificación de destinos de exportación es Chile. El país trasandino ha basado su estrategia de desarrollo en el sector externo de la economía, diagramando una amplia red de acuerdos comerciales, que no solo le brindan la posibilidad de acceder a mercados en términos preferenciales, sino que también a disminuir la volatilidad de los ingresos por exportación.

En este sentido argentina presenta una fuerte dependencia con Brasil, puesto que se constituye como el principal destino de las exportaciones con un 20% del total, lo que implica que cualquier shock negativo en el país vecino, impacta fuertemente en los volúmenes comercializados y por lo tanto en la balanza comercial.

La alternativa en este caso, es que la dependencia con Brasil se constituya en una “interdependencia” productiva, es decir, articular el espacio del Mercosur como una estructura productiva común, en vistas genera cadenas regionales de valor y mejorar la inserción internacional como bloque.

Hasta aquí llegamos con diversificación de exportaciones, la próxima entrega abordaremos “competitividad genuina”, eslabón fundamental en las condiciones para mejorar la inserción comercial externa.

Anteriores:

Dinámica estructural I: La problemática de la inserción comercial externa

Dinámica estructural II: Eficiencia dinámica