Reestructuración de Deuda: un nuevo capítulo

DEF290613002GRIESSA

La Cámara de Apelaciones de Nueva York ratificó el fallo del Juez Thomas Griesa aunque lo mantuvo en suspenso hasta un eventual tratamiento de la Corte Suprema de Estados Unidos

La pelea contra los fondos buitre continúa. La Cámara de Apelaciones de Nueva York ratificó el fallo del Juez Thomas Griesa de noviembre del año pasado (ver Más allá de los Buitres) pero mantuvo en suspenso la sentencia hasta un potencial tratamiento por la Corte Suprema de Estados Unidos.

La respuesta argentina fue inmediata. Por un lado, se envió al Congreso un proyecto de Ley para darle otra oportunidad de reestructurar su deuda al 7% de los acreedores que no entró en los canjes de 2005 y 2010. Por el otro, se intentará cambiar las reglas de juego mediante un canje voluntario de Títulos Públicos a cobrarse en Nueva york por otros con idénticas condiciones pero a cobrarse en Argentina.

La problemática asociada a los procesos de reestructuración de deuda continúa. No existen instituciones supranacionales que puedan garantizar que sean justos ni hacerlos obligatorios para todos los acreedores. Incluso, el Fondo Monetario Internacional convalidó e incentivó el endeudamiento argentino durante la década del noventa.

Los Fondos Buitre intentan sacar provecho de esta situación comprando títulos de deuda a valores irrisorios para luego litigar en tribunales de todo el mundo y cobrar su valor completo. El proceder de estos fondos sumada a la complicidad de jueces no sólo es perjudicial para el país que reestructuró su deuda sino también para aquellos países que quieran hacer lo mismo en el futuro, entre los que se encuentran varios países de la Eurozona. Asimismo, el fallo de la justicia neoyorquina terminaría perjudicando a los tenedores de deuda reestructurada que cobren a través de los agentes de liquidación norteamericanos puesto que, a fin de ejecutar el pago a favor de los Fondos Buitre, propone embargar sus cuentas.

Es por eso que el gobierno argentino propuso un canje (siempre voluntario) para que los tenedores de deuda reestructurada que cobran a través de agentes de pago estadounidenses puedan hacerlo en Argentina y eviten un embargo de la justicia norteamericana. El problema es que, aun cuando el canje sea exitoso, muy difícilmente comprenda al 100% de los acreedores. En parte porque algunos Fondos Comunes de Inversión extranjeros tienen en sus reglamentos cláusulas que les impiden tener activos de países emergentes. Alternativamente, podrían venderlos a precios convenientes dada la fuerte demanda que acarrearía el canje.

En una situación originalmente impensada, la plaza financiera de nuestro país se convirtió en más segura que la de Wall Street. Esto podría afectar la reputación del sistema financiero estadounidense que es actualmente una de las principales fuentes de ingresos de ese país y está fuertemente vinculado a que el dólar continúe siendo la moneda de reserva internacional.

Por su parte, los Fondos Buitre buscan un doble premio: cobrar el valor completo de los bonos defaulteados pero también cobrar los seguros por default argentino que tienen en sus carteras. Los mismos se ejecutarían no por la falta de voluntad de pago argentino sino porque el fallo de Griesa impediría el pago de los bonos reestructurados mediante los agentes de pago estadounidenses.

Hay muchos intereses involucrados del lado argentino: primero el de la propia Argentina, que intenta regularizar su situación con los acreedores luego del default de 2001; segundo, el FMI que desearía reivindicar su rol; tercero, todos los países e instituciones que deseen mantener cierto orden financiero internacional, muchas veces porque ellos mismos se ven involucrados en procesos de reestructuración de deuda; en cuarto lugar, las finanzas estadounidenses que quieren mantener su lugar como centro internacional; finalmente, los tenedores de bonos reestructurados que intentan cobrar sin ser embargados. Del otro lado, están los fondos buitre junto al 7% que no entró en los procesos de reestructuración. En la balanza pesarían más los intereses del lado argentino. Se esperaría que la Corte Suprema de cuenta de esta situación y no falle en sintonía con la miopía que se hizo hasta ahora. En caso contrario, todavía hay alternativas para seguir pagando como así también para obtener financiamiento si se quisiera. Después de todo, hace 10 años Argentina prescinde de recurrir a los mercados financieros internacionales.