Hacia una política comercial externa concertada

En los últimos años el concepto de política comercial ha variado, su formulación y ejecución estratégica es fundamental para la inserción internacional del país y de las provincias y municipios que lo componen.

Tradicionalmente el termino política comercial ha sido utilizado en referencia al manejo de la estructura arancelaria, es decir cómo un país mediante impuestos a la importación, podría favorecer la entrada de productos extranjeros y proteger aquellos sectores productivos más sensibles.

Durante la última mitad del siglo pasado y en un mundo cada vez mas interconectado por la revolución en informática y telecomunicaciones, el concepto fue virando hacia una visión más proactiva; el surgimiento de cadenas globales de valor, de empresas multi y transnacionales, los regímenes de libre comercio y los procesos de integración, complejizaron las opciones de política comercial, dando lugar a un abanico de alternativas entre las que se destacan las negociaciones de acuerdos y tratados comerciales, la promoción de exportaciones y la imposición de medidas no arancelarias.

Para nuestro caso, Argentina articula su estrategia en tres planos no excluyentes, estos son: el plano multilateral a través de la Organización Mundial del Comercio, el plano regional mediante la Asociación Latinoamericana de Integración y el Mercosur;  y por último aquellas acciones unilaterales que inciden en el comercio exterior, en relación a las recientemente indicadas: barreras no arancelarias y promoción de exportaciones.

Está claro que el Mercosur representa la apuesta más fuerte en materia de política comercial, puesto que supone la unificación de la estructura arancelaria con los demás países miembro, no obstante la evidencia empírica nos muestra un proceso estancado con importantes excepciones al libre comercio y a la aplicación del arancel externo común, y con escasos avances en la conformación de una estructura productiva regional y en la proyección internacional conjunta.

En materia institucional la política comercial se encuentra repartida en distintas dependencias gubernamentales y no existe una clara división de tareas, por ejemplo: el Ministerio de Relaciones Exteriores, tiene a su cargo la Secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, que se ocupa a través de sus subsecretarias de las negociaciones multilaterales, de la integración regional y de la promoción comercial, pero es el Ministerio de Economía, mediante la secretaria de comercio exterior, quien está encargado de los lineamientos del política comercial externa, sin embargo en el último tiempo es conocido el papel que desempeño la Secretaría de Comercio Interior a a cargo del ex secretario Guillermo Moreno, en la aplicación de medidas para arancelarias y en la administración del comercio internacional.

Pero aquí no se agota el caso, como resultado de la descentralización de funciones y por el surgimiento de nuevos actores en la escena internacional, las provincias argentinas, al igual que muchas unidades sub-nacionales alrededor del planeta, se lanzan al mundo en busca de expandir mercados y atraer inversiones, generando su propia política comercial externa y sus propias instituciones de fomento, complejizando aun más la estructura a nivel nacional.

Córdoba por ejemplo, es un caso paradigmático, dado que a pesar de ser una provincia mediterránea, se constituye como uno de los polos exportadores más importantes del país con una marcada pro actividad en la promoción de exportaciones y mas de 1500 empresas que venden sus productos a mercados externos.

Si bien hay un consenso generalizado sobre el papel del comercio exterior en el desarrollo económico y social del país, el problema principal es la falta de coordinación de todas las iniciativas existentes ya sea en el propio ejecutivo nacional o entre la nación y las provincias o entre provincias y provincias. El accionar unilateral por parte de estas instituciones puede llevar a una pérdida de eficiencia y a un desgaste innecesario de los recursos disponibles.

Para ilustrar mejor la situación, en términos oficiales las negociaciones del Mercosur no contemplan la participación de las instituciones provinciales; o las agencias de promoción de exportaciones a nivel nacional como la Fundación Exportar, llevan a cabo las mismas actividades de fomento que sus pares provinciales con escasa coordinación entre sí, tampoco existe una instancia federal que establezca los lineamientos de política comercial externa con la participación de los actores sub-nacionales.

La generación de un espacio concertado entre nación y provincias para la formulación de la estrategia comercial podría representar una oportunidad interesante para aprovechar la cercanía que tienen estas últimas a las demandas de los sectores productivos locales y materializarlas en las negociaciones internacionales, en orden de determinar un patrón de especialización basado segmentos de alto valor agregado, de potenciar las ventajas competitivas locales y fomentar el desarrollo de sectores novedosos, como es el caso de los servicios.

La política comercial es indispensable para el éxito de la inserción internacional, la búsqueda de acciones convenidas entre los distintos actores que participan en su formulación es clave, no sola en la optimización de los esfuerzos, sino también en su consolidación como una herramienta orientada al bienestar social.

 


El autor es Director General de GEIC

Nota publicada en Punto Cardinal N°2

Fuentes:

Diana Tussie, La Política Comercial en un Contexto de Federalismo.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina

Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la República Argentina