Presos de la esclavitud en pleno siglo XXI

Lisa Kristine, una reconocida fotógrafa californiana, en cada toma busca hacer un llamado a la humanización, concientización y reflexión sobre problemas cuyo conocimiento es paupérrimo pero que revisten enorme importancia, como lo es el de la esclavitud moderna.

A más de un siglo de la abolición mundial de la esclavitud, Lisa, en una galería de dramáticas fotos, nos demuestra que aquello por lo que se luchó hace tanto tiempo, hoy sigue vigente y a pesar de su ilegalidad, los números siguen incrementando y las personas parecen no notarlo.

Por esclavización se entiende cuando una persona es propiedad de otra y esta situación “florece cuando las personas no pueden cumplir sus necesidades básicas, hay falta de oportunidad económica, educación, salud y un gobierno honesto[1].

La esclavitud moderna se puede encontrar en cualquier parte del mundo y se la asocia principalmente a negocios textiles, pesqueros, mineros, a hornos de ladrillos, tráfico sexual e incontables otros negocios que pueden llegar a ser impensables. Las condiciones en las que las personas esclavizadas se encuentran hoy día se reducen básicamente a jornadas laborales de más de 72 horas, sin descanso para comer o beber agua, y los niños son separados de sus familias y vendidos, bajo una violencia constante. Además se producen muertes por enfermedades típicas de los negocios a los que son esclavizados como la tuberculosis, enfermedades sexuales, etc.

Actualmente, alrededor de 27 millones de personas se encuentran en situación  de esclavitud, casi el doble en comparación a 150 años atrás, y se paga por familias enteras tan sólo 18 U$D, cuando en la era esclavista comprar un esclavo costaba alrededor de 50.000 U$D ¿Dónde quedaron los discursos de civilización, evolución, desarrollo y progreso? ¿Acaso la cultura capitalista del esfuerzo y el trabajo hace referencia a estas situaciones? ¿Para qué tantas leyes si a final de cuentas un esclavo se encontraba en mejor situación hace dos siglos atrás?

Lisa misma en una conferencia en Maui, Hawai, donde hizo públicas sus denuncias gráficas, expresó su falta de consciencia respecto a estos crímenes, y busca hacer entender que a pesar de que suceda en un país ajeno o que no se vea, no quiere decir que no pase. En cada expresión gráfica busca hacer énfasis en que a pesar de encontrarnos en un siglo donde la globalización nos permite saber todo, de todos y en todos lados, este preocupante problema no se está divulgando. También quiere hacer entender que cuando se refiere a que esto sucede en todos lados, quiere decir que pasa inclusive en países donde problemas como la esclavitud son inimaginables, en países desarrollados y ricos, de hecho habla expresamente que “que entre 100 000 y 300 000 niños estadounidenses se venden cada año como esclavos sexuales”. Con sus fotos marca lo triste de encontrarnos en una era donde hay posibilidades, herramientas y condiciones para resolverlos y que no se haga absolutamente nada.

Cada una de las fotos genera un profundo pesar que te genera pensar que mientras uno realiza su día a día hay personas que no conocen lo que es soñar y poder cumplir esos sueños, no conocen el sabor de una buena comida, ni el calor de la familia un domingo, ni el placer de poder leer un libro y sentirse lleno. Produce creer que es todo una ilusión y que es imposible que esto esté aconteciendo hoy y a estas escalas.

Hoy, lo que se conoce como la esclavitud moderna, arrasa con los millares de derechos que una persona sabe que le son propio. Los esclavos ni siquiera entienden el concepto de poseer el derecho a la libertad, o para un niño sería inimaginable entender que es un derecho inalienable suyo el poder jugar, aprender y recibir amor. El mundo de ellos se acota en profundos pozos y a centenares de grados, en montañas a las que deben escalar con kilos de piedras encima, en cuartos oscuros donde clientes pueden hacer de ellos objetos.

Ver una foto tomada por Lisa en los negocios esclavos y que no te genere nada, es el tipo de personalidad que permite que la esclavitud siga existiendo, para que haya personas que se hagan millonarias y vivan una vida plena llena de lujos, lujos innecesarios que podrían estar siendo utilizados para pagar a los esclavos un salario y darles la libertad que cada ser humano merece.

Pero Lisa no apela al sentido del derecho, apela a una fuerza que pueda encender un fuego dentro de cada uno de nosotros para “que ese fuego arroje luz sobre la esclavitud porque, sin esa luz, la bestia de la esclavitud puede continuar viviendo en las sombras”[2], es decir, recurre a nuestro sentido de moralidad, que a pesar de las diferencias que cada uno pueda darle, nadie puede negar que en las condiciones en que miles de personas están viviendo hoy bajo la institución de la esclavitud son inmorales e inhumanas, no se puede litigar el respeto que le debemos a cada ser humano por su sola condición de tal. La violencia y el abuso no nos enaltecen, por lo contrario, habla de almas sin equilibrio y de espíritus intransigentes.

Pero apartando el pesimismo que ésta problemática genera, se puede observar que siempre existen quienes no pueden dejar pasar estas cuestiones y deciden luchar por aquellos que no poseen voz. Hoy existen miles de maneras en las que uno puede involucrarse para aportar con su ayuda. Lisa hace mención a “Free the Slaves”, que como el nombre lo indica, es una ONG que busca combatir la esclavitud moderna.

Free the Slaves trabaja junto a organizaciones locales, hace públicas las historias de los esclavos para que las personas sean inspiradas a trabajar por la libertad, hace listas con los negocios que hacen uso de la mano de obra esclava para que los consumidores tomen decisiones con conocimiento, son anti partidarios y políticamente independientes pero aun así trabajan con los gobiernos para la legislación de normas anti-esclavistas. Los integrantes del grupo arriesgan sus vidas diariamente para liberar esclavos y ayudan a los sobrevivientes a reconstruir sus vidas. Cada persona que lo desee puede unirse a la organización, una oportunidad que cambiará su vida, ayudando a quienes realmente lo necesitan.

Claro que existen muchísimas más organizaciones, cada una con objetivos diferentes, pero muchas de ellas con fines que van de la mano con los de Free the Slaves, y también existen incontables personas como Lisa que reaccionan frente a tales injusticias, y que de un modo u otro denuncian estos hechos humanamente inimaginables. Lisa optó por un método movilizador como lo son las fotografías, que incitan inevitablemente a la reflexión.

Por supuesto, la necesidad de un análisis holístico de la situación es urgente, dando primordial importancia a la revisión de legislaciones locales e internacionales donde parecen encontrarse los principales huecos por donde el monstruo de la esclavitud aparenta escabullirse. Aun así, esas ranuras no son las principales responsables. Los verdaderos culpables de la expansión de la esclavitud somos cada uno de nosotros. Es cierto que la creciente desinformación hace a la necesidad de educar a la población mundial acerca de estas cuestiones, pero en nuestra era de la globalización, donde se la galardona con increíbles adjetivos por sus innumerables ventajas, se muestra posible, y frente a esta problemática diría que hasta obligatorio, utilizar esos provechos individualmente, cada uno desde su posición, en pos de la eliminación total de la esclavitud moderna.

 

Más información:

Conferencia de Lisa Kristine aquí.

Transcripción en español de la conferencia aquí.

Sitio oficial de Free the Slaves aquí.


[1] Sitio oficial de Free the Slaves.

[2] Conferencia TedxMaui, enero de 2012.