Una nueva herramienta: el Mapa Mundial de Conflictos Ambientales

El Mapa de Justicia Ambiental “EJ ATLAS” documenta las experiencias de comunidades en resistencia en un espacio virtual, donde todos los que traten el tema de justicia ambiental pueden encontrar información por país, industria y empresa.

Cada 5 de junio, significa un día excepcional para pensar y reflexionar acerca del estado actual de la problemática medioambiental; lo anterior, debido a la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente.

Tal fecha recordatoria, fue establecida por la Organización de Naciones Unidas y, más específicamente, por la Asamblea General, en su Resolución XXVII del 15 de diciembre de 1972 con motivo de la apertura de la Conferencia de Estocolmo en Suecia, cuyo tema central fue el ambiente.

La celebración del 5 de Junio, se debe a que es un día por medio del cual la Organización de Naciones Unidas busca sensibilizar a la población mundial en relación a los temas ambientales, procurando la atención de la opinión pública e instando a la acción política.

En este sentido, los objetivos principales son: brindar un contexto humano, motivar a las personas a que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo, promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación que garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.[1]

En consonancia con tales propósitos, el mapa mundial de conflictos ambientales -también conocido como el nuevo “Atlas de Justicia Ambiental”- fue presentado en marzo del corriente año en Bruselas.; dicho mapa, fue primeramente exhibido en la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y es iniciativa del proyecto ‘’Enviromental Justice Organizations, Liabilities and Trade’’ (EJOLT), coordinado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

La experiencia, reúne el trabajo de investigación de grupos ecologistas, asociaciones de derecho ambiental y universidades de 18 países, razón por la cual, el mapa simboliza el resultado de un importante intercambio entre académicos y organizaciones de la sociedad civil.

Entretanto, el objetivo de su elaboración consiste en mostrar el crecimiento de los conflictos ambientales alrededor del mundo, junto con los puntos y lugares de tensión para, de tal modo, hacer más accesible este tipo de información y otorgarle mayor visibilidad a las disputas socioambientales y políticas actualmente existentes.

En palabras de Joan Martínez Alier, coordinador del proyecto: “El Atlas muestra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo por las demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta”[2], habiéndose registrado, hasta el momento, 992 casos de conflicto clasificados en distintas categorías: desarrollo nuclear, minería, manejo de residuos, conflictos con la tierra, combustibles fósiles, gestión del agua, infraestructura, desarrollo de empresas turísticas, pasivos industriales y luchas por la conservación de biodiversidad.

A continuación, es posible acceder y consultar el atlas ingresando a www.ejatlas.org, donde no sólo se visualiza el mapa con las zonas de conflicto sino que, además, la página cuenta con una importante compilación de datos básicos acerca del estado de las diferentes disputas y estadísticas generales como, por ejemplo, los actores intervinientes (empresas, organizaciones de base, o inversores en caso de que se tratase de un proyecto), los detalles del proyecto, la movilización y resistencia, los impactos y legislación medioambientales de cada caso, fotos y videos, etc.

Los coordinadores del proyecto, por su parte, expusieron algunas de las conclusiones[3] a las que lograron arribar por medio del análisis de los casos reseñados, y que son de vital importancia a la hora de entender las dinámicas de conflicto medioambiental mundial y las tendencias al respecto de las siguientes cuestiones:

Conflictos ecológicos: los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo, impulsados principalmente por las demandas materiales de las secciones más ricas de la población mundial. Al respecto, los más afectados son las comunidades pobres y marginadas que no tienen el poder político para garantizar el acceso a la justicia y la salud ambiental.

Formas de extracción:  antiguas y nuevas formas de extracción (fracking,  servicios eco-sistemas) se están expandiendo a través de todos los continentes. Gran parte de dicha expansión, se produce en lugares de difícil acceso y en los últimos ecosistemas prístinos que quedan en el planeta, a menudo ocupados por comunidades indígenas y de subsistencia.

Recursos naturales: la ola de áreas enclaustradas está actualmente conduciendo a la destrucción imprudente e irreparable del medio ambiente, incluyendo la contaminación del agua, el agotamiento y degradación de la tierra, y la liberación de sustancias tóxicas peligrosas, como así también, la pérdida de control de la comunidad sobre los recursos necesarios para su subsistencia. Grandes extensiones de tierra y enormes cantidades de agua se encuentran hoy bajo amenaza. Los problemas mundiales como el cambio climático no se están abordando, mientras que “falsas soluciones”, como las compensaciones de carbono, están conduciendo a una distribución más desigual del espacio ambiental.

Actores involucrados: tales injusticias medioambientales implican una red variada de actores, incluidos los agentes empresariales que ya operan en la inversión de los recursos de capital a gran escala, así como los nuevos actores financieros que buscan la rentabilidad del capital. La inversión, se está alejando de los patrones coloniales Norte-Sur tradicionales, por medio del ascenso de potencias emergentes que augura un cambio hacia un régimen más policéntrico de los flujos de recursos.

Participación ciudadana: la resistencia popular está emergiendo, al mismo tiempo que crecen las amenazas. Las comunidades, están luchando para recuperar el control de sus recursos y hacer valer su derecho a un ambiente sano. Sus formas de acción incluyen desde medios formales, tales como los casos ante las cortes, el cabildeo del gobierno y referendos, hasta la movilización informal: protestas callejeras, bloqueos y ocupación de la tierra, entre otros)

Derechos humanos: las empresas siguen disfrutando de impunidad generalizada por abusos contra los derechos humanos y ambientales, a la vez que continúan con sus actividades en medio de las protestas ciudadanas. El aumento de la persecución y la violencia ejercidas por sobre los activistas del medio ambiente están vulnerando los derechos humanos.

Responsabilidad empresarial: El incremento de la responsabilidad empresarial, a diferencia de la responsabilidad empresarial voluntaria, y la reducción del consumo, simbolizan las únicas formas de detener la propagación de los conflictos ecológicos en todo el mundo. El monitoreo continuo y la movilización de los grupos de ciudadanos es también esencial.

Justicia ambiental: en medio de las historias de devastación ambiental, se observa una importante multiplicidad de casos de victorias de justicia ambiental, con casos judiciales ganados, la cancelación de  proyectos y la recuperación de los bienes comunes. En este sentido, la resistencia de las comunidades afectadas constituye la clave para avanzar hacia una economía más equitativa y sostenible.

Estas son, a grandísimos rasgos, las conclusiones iniciales de los 992 casos documentados, no obstante la meta del EJOLT consiste en estudiar 2000 casos hasta el próximo año. De todas formas, el sitio web oficial aclara que se espera que nuevas organizaciones civiles, investigadores o expertos puedan contribuir en la progresiva ampliación del mapa, por medio de la inclusión de los casos más relevantes en aquellos lugares o regiones que aún permanecen vacíos.

Como resultado, el mapa simboliza un interesante y valioso recurso, no sólo para las personas interesadas en las temáticas sociales o referidas al medio ambiente, sino que también constituye un insumo transcendental para la toma de decisiones. Dicho en otros términos, contar con este tipo de herramientas se torna muy útil debido a la importancia que supone visualizar los conflictos ecológicos, su crecimiento y  magnitud, en tanto partes integrales de la agenda mundial y local.

En definitiva, el motivo por el cual resulta significativo traer este recurso a colación en un día como el de hoy se debe básicamente a que ambos, la celebración del Día del Medio Ambiente y el mapa, tienen por objetivo fomentar la sensibilización acerca del medio ambiente a nivel mundial y promover, además, la atención y acción política al respecto.

Por último, la conmemoración del Día del Ambiente merece este tipo de reflexiones, que van más allá de la importancia de reconocer el cuidado del Planeta, la flora, la fauna, el agua y el aire y que pretenden brindar herramientas concretas para resolver una problemática globalizada como lo es el cuidado medioambiental.

La autora es Internacionalista e Investigadora de GEIC.


[1] Centro de Información de Naciones Unidas. Disponible en: http://www.cinu.mx/eventos/observancia/dia-mundial-del-medio-ambiente-4/

[2] ‘‘Crean un mapa mundial de conflictos ecológicos’’. NODAL, noticias de América Latina y el Caribe. Disponible en: http://www.nodal.am/2014/03/crean-un-mapa-mundial-de-conflictos-ecologicos/

[3] Datos extraídos de la página oficial del Atlas de Justicia Medioambiental. Disponible en: http://www.ejatlas.org/about