Crisis en la gobernanza económica mundial

Cuesta identificar más que un pequeño puñado de países que no se hayan beneficiado de alguna manera gracias al FMI o al Banco Mundial. Sin embargo, el respaldo político nacional a tales instituciones parece haber alcanzado un mínimo histórico ¿Cuáles son las causas de dicha crisis y qué reformas debieran ser introducidas?

Las instituciones de Bretton Woods – el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- surgen originariamente como un marco para el orden económico/monetario post 2GM. No obstante, cada vez son más los países que se manifiestan reacios a su reforma y fortalecimiento.

¿Se encuentran dichas instituciones atravesando una crisis de credibilidad y eficiencia? Y, en ese caso, ¿a qué es posible atribuir tales fracturas?

Las instituciones globales que se crearon a la salida de la Segunda Guerra Mundial cumplían muy bien sus cometidos, dados los roles y las políticas de los países que las conformaron. Cuando esos roles y esas políticas se modificaron, las instituciones globales tuvieron que redefinirse y allí es donde empezaron a fallar. De hecho, todavía hoy nos encontramos en esa tarea.

Pensemos en el FMI y un primer problema para su funcionamiento: las mutaciones en las políticas nacionales. El monitoreo del riesgo de descalabros globales asociados a desequilibrios de balanza de pagos, uno de los principales roles del FMI, tenía sentido en un contexto de represión financiera y de compromiso de los países de mantener las paridades cambiarias.

Cuando en los setenta se rompió este compromiso, se intensificó la integración financiera, y se privatizaron de los flujos internacionales de capital,  el mundo para el cual había sido creado el FMI desapareció. Las condiciones de acceso a financiamiento comenzaron a estar determinadas por criterios de mercado -y no por evaluaciones de riesgo sistémico de una entidad supranacional- al tiempo que la flexibilidad cambiaria deshizo el sistema de “paridades ajustables” que manejaba el FMI.

Para peor, a partir de allí el financiamiento del FMI se hizo procíclico, es decir, moviéndose en consonancia con el financiamiento privado, lo cual profundizó, más que atenuó, los problemas de balanza de pagos de muchos países que acudieron a él.

Atendiendo a la irrupción de los países emergentes en la escena internacional, ¿es posible referir a una crisis de representación al interior de las instituciones de Bretton Woods?

El segundo problema de las instituciones de Bretton Woods es que los roles de los países en la economía internacional cambiaron, y ello no se reflejó en las estructuras de gobernanza interna.

Si a mediados de los cuarenta las instituciones creadas representaban también  el cambio de guardia, del Reino Unido a Estados Unidos, hoy se está lejos de instituciones que muestren el creciente rol del Asia emergente en la economía internacional.

En cambio, la sobrerrepresentación del mundo desarrollado es la norma, al tiempo que la prociclicidad del financiamiento hizo que muchos países en desarrollo desistieran de cooperar en la reforma de estas instituciones.

En relación a lo anterior -y a diferencias de otros acuerdos regionales complementarios- ¿pueden ciertas iniciativas como la del Banco de Desarrollo de los BRICS ser consideradas un desafío para tales instituciones?

Buena parte de los avances en la integración financiera regional se relaciona con las fallas de las instituciones globales. Y el banco de desarrollo de los BRICS debe inscribirse en esta “incomodidad” con las instituciones existentes.

Pero también hay que tener en cuenta que la estrategia de integración internacional de China no tiene por qué ser similar a la adoptada por los países occidentales en el pasado. En ese sentido, el rol de los bancos de desarrollo de China como “financistas globales” ha sido mucho más dinámico en los últimos años que el del World Bank y el tipo de transacciones  involucradas (así como la condicionalidad asociada) ha sido muy distinta a las usuales.

Entonces, si bien puede entenderse que estas nuevas instituciones financieras responden a la ausencia de instituciones globales representativas, también debe pensarse como la estrategia de China para actuar como el principal exportador de capital.

¿Qué reformas deberían ser llevadas a cabo para hacer las instituciones de Bretton Woods más eficientes e inclusivas?

Sin dudas, hay que empezar por la representatividad. A principios de los 50, Europa occidental y Norteamérica aportaban un 55 del PIB mundial; hoy aportan el 37%. Así, en línea con la idea original de Keynes, el sistema de representatividad tendría que ser consistente con los cambios en la economía internacional. Con una representatividad acorde, la agenda de las instituciones y las tareas del staff se ajustaría en consecuencia.

Finalmente ¿han dejado tales instituciones de ser un factor de promoción de la cooperación a nivel internacional? ¿Se encuentra el multilateralismo en crisis?

No creo que sea una crisis, aunque sí considero que las relaciones internacionales se fueron complejizando a la par del creciente desuso de las instituciones globales de Bretton Woods.

Ello no quiere decir que no tengan un rol: la recurrencia de crisis muestra que alguien tendría que estar monitoreando los riesgos sistémicos. Sin embargo, si los países avanzados no abren el juego, y si países como China o India no quieren jugar al multilateralismo, es difícil que prospere.

El entrevistado es Economista e Investigador del CEDES