El Mercosur y la interdependencia compleja: recesión y política externa

El grado de interdependencia alcanzado en las relaciones comerciales argentino-brasileñas, abre puertas a la profundización de la cooperación en nuevos rubros, buscando alternativas viables al ejemplar sector automotriz. ¿qué representa la recesión argentina y brasileña para la política exterior regional?

En agosto pasado, el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) declaró una “recesión técnica” dada la disminución del 0,6% del PBI registrada en el segundo trimestre del presente año. En su revisión de agosto de 2014, esta caída terminó por ubicarse en -0,2% (aún grande, comparado al crecimiento de 0,7% en el último trimestre de 2013).
Entender las consecuencias de esta caída es fundamental, no sólo para pensar al gigante brasileño y su funcionamiento sino para valorar el entramado existente en la región. Es la interdependencia compleja lo que actúa hoy entre Argentina y Brasil.

¿Qué es la interdependencia compleja?

Básicamente, el concepto de interdependencia compleja refiere a la situación en la cual el intercambio comercial entre dos o más Estados crea las condiciones para que la cooperación sea preferible al conflicto.

Sobre este punto, nos ilustran autores como Robert O. Keohane y Joseph Nye, quienes a fines de los 90’s presentaron la obra Poder e Interdependencia. Según estos académicos: “(…) la interdependencia se ha transformado en parte de la nueva retórica que debe emplearse tanto contra el nacionalismo económico en el frente interno como contra los desafíos externos.”

Este concepto, predice que los enfrentamientos militares, conflictos y tensiones interestatales pueden apaciguarse con la cooperación comercial e institucional. El hecho de que la colaboración de este tipo genere expectativas comunes, sirve también como justificación al trabajo conjunto y a la coordinación de esfuerzos.

Aplicado al caso que aquí se analiza, los especialistas sostienen que la caída en la actividad económica de Brasil es en gran medida resultado de la complementariedad argentino-brasileña en diversas industrias manufactureras.

El ejemplo icónico, lo representa la industria automotriz que con un modelo de economías de escala se ha convertido casi en una misma industria para ambos Estados. Según los informes de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), para el período de enero a julio de 2013 la producción de dicho sector fue de 466,454 USD, contando Categoría A (automóviles y utilitarios) y B (furgones, transporte de carga y transporte de pasajeros); mientras, para el mismo período en el año 2014, dicha producción fue de 357,747 USD, es decir, un 23,3% menos. A su vez, las exportaciones en la misma comparación pasaron de 262,800 USD a 195,460, lo que representa una caída del 25,62% aproximadamente.

De cara a tales datos (y no obstante debe resaltarse que una baja en el intercambio del sector automotriz no significa un descenso en los niveles de interdependencia comercial), una de las principales dificultades que afronta este sector refiere al hecho de que la Argentina logra colocar automóviles en Brasil, entretanto Brasil provee a la gran mayoría del mercado autopartista interno.

Así, la industria automotriz argentina se ha visto incentivada por el gobierno a utilizar autopartes nacionales (en lugar de aquellas brasileñas), del mismo modo en que Brasil ha expresado su preocupación ante las últimas restricciones a la importación de autopartes.

Intercambio Comercial

Una de las aristas más importantes de la interdependencia consiste en generar vínculos comerciales por los cuales una nación no apunte al autoabastecimiento sino que integre sus mercados y construya competitividad en la cooperación. Mantener niveles productivos y de consumo balanceados, resulta entonces vital para que el modelo se desarrolle en plenitud, ya que un descenso en el consumo interno bien puede provocar una caída en el intercambio comercial.

En concreto, los vínculos entre Argentina y Brasil resultan evidentes si tenemos en consideración los avances históricos que ha hecho el Mercosur en las últimas décadas. A continuación, se presenta una lista de la variación en el intercambio con Brasil de las provincias argentinas más relevantes en cuanto a producción para la exportación, correspondiente al período 2003-2013:

• Buenos Aires: 258%
• Chaco: -7%
• Chubut: 335%
• Córdoba: 502%
• Corrientes: 128%
• Entre Ríos: 75%
• Formosa: 209%
• Jujuy: 77%
• La Pampa: -38%
• La Rioja: 10%
• Mendoza: 78%
• Misiones: 100%
• Neuquén: -13%
• Rio Negro: 388%
• Salta: 84%
• San Juan: 321%
• San Luis: 57%
• Santa Fe: 331%
• Santiago del Estero: 135%
• Tierra del Fuego: 37%
• Tucumán: 181%

A juzgar por tales datos, podría afirmarse que la interdependencia con nuestros socios brasileños, antes que bajar, tiende a continuar aumentando. Lo anterior, no obstante el crecimiento sí se revela estancado en un sector clave como el automotriz y autopartista, hoy por hoy constituido como un nicho para el desarrollo industrial argentino-brasileño.

Al respecto, en ambos países los arreglos comerciales en torno a dicho sector representan una gran porción de su actividad económica. Así, para la Ministra de Industria Débora Giorgi, “(…) más de la mitad del intercambio [con Brasil] está compuesto por automóviles y autopartes…” lo cual incentivó el acuerdo bilateral de mediados del presente año.

Dicho acuerdo, resulta ejemplar en lo que refiere a la interdependencia y las maneras de sobrellevar adversidades mediante la coordinación de recursos: tanto los sectores privados como públicos se comprometieron a mantener los mismos niveles mínimos de intercambio, fijados en el 11% del mercado automotriz brasileño para la Argentina y el 44,3% del mercado autopartista argentino para Brasil.

A su vez, esto podría ayudar a ver de qué manera una eventual recesión afectaría los índices de inversión esperada. En el caso brasileño, gran parte de la caída del PBI se debe a un descenso hasta el -5,3% de las inversiones en relación al trimestre del año inmediatamente anterior, cuestión que se pronuncia aún más si se observan las inversiones en los últimos cuatro trimestres, que han descendido de -1,7% a -5,3%.

Aplicado esto último a los acuerdos recientes, se entiende además la importancia del sector automotriz para Brasil, que ha acordado aumentar las inversiones en producción argentina. Sumado a los puestos de trabajo que supone conseguir, el acuerdo tendría la capacidad para continuar los procesos de integración, contribuyendo al aumento en las exportaciones y el consumo interno.

Política Exterior del Mercosur

Si bien aquí se discute la relación comercial argentino-brasileña, resulta vital incorporar una lectura que comprenda su relevancia para el contexto sub-regional. Las repercusiones del intercambio argentino-brasileño para el bloque económico del Mercosur, no pueden ser dejados de lado.

A nivel regional, es preciso estudiar las credenciales del Mercosur en tanto bloque comercial funcional, como así también, su capacidad para coordinar recursos económicos y humanos.

Se impone, por tanto, la necesidad de formar una idea acerca del destino al que se dirige este mercado que, dada su naturaleza interdependiente, debe enfrentar los problemas en forma conjunta y cooperativa.

Entretanto a nivel institucional, una de las cuestiones claves para el equilibrio necesario en la cooperación es la existencia de confianza que no sólo se mide en términos intangibles sino que responde al compromiso asumido en lograr ciertos niveles mínimos de intercambio. Incluso desde el punto de vista de otros bloques comerciales, no alcanzar los niveles de intercambio -con la consecuencia de una recesión económica- es igual a que la confianza en dicho bloque descienda.

Sin embargo, una lectura del concepto cooperativo que excluya la posibilidad de conflicto en su propio seno es, al menos, cuestionable. En términos de política exterior, debe hacerse una lectura balanceada que tamice los discursos inflamados.

El acuerdo bilateral mencionado, por ejemplo, puede ser visto como un exponente de que la baja en el intercambio no significa una caída en la interdependencia de los dos Estados. No obstante, ciertas decisiones públicas en materia de intercambio comercial han condicionado los modelos de desarrollo y llevado a un descenso del consumo interno.

Por el lado argentino, tanto las restricciones comerciales como la incapacidad de reemplazar las industrias protegidas han desestabilizado un sistema de intercambio regional consolidado. Un buen ejemplo de esto se refleja en la decisión, planteada en agosto del presente año, de reducir el número de automóviles para dar prioridad a la importación de autopartes planteada por Jaime Ardila, Presidente de General Motors Sudamérica (GMS).

Esto último, afecta tanto al mercado laboral alrededor de tales productos como también a las entradas originadas por los las patentes automotrices. Sumado a ello, es evidente que el clima de escasez de divisas -que generó la decisión de GMS- podría tener un efecto dominó.

Por otro lado, deben considerarse los costos relativos al posicionamiento brasileño como líder global, que precisa de grandes inversiones tecnológicas a costa de mantener los acuerdos con los socios del bloque. Un ejemplo podría verse en la decisión de la Cámara de Comercio Exterior de Brasil de reducir el Arancel Externo Común para el trigo extra-Mercosur.

Así las cosas, el atractivo del mercado argentino en comparación con otras puertas abiertas al gigante sudamericano se ve afectado incluso en aquellos lugares que históricamente han tenido relevancia en la relación bilateral. Esto es algo que podría cuestionar el nivel de compromiso en torno a los acuerdos comerciales subregionales, como producto fundamental de que ambas partes comiencen a mirar “puertas adentro”.

Consecuencias en la credibilidad frente a actores globales

Como fue mencionado, uno de los efectos más importantes a tener en cuenta cuando se habla de una recesión de bloque -considerando el peso de la relación comercial bilateral en el Mercosur- es el impacto que tendrá en la cooperación con otros bloques y actores globales.

Aquí, la confianza toma carácter estadístico al reflejarse en el retorno de la inversión, una de las métricas financieras más relevantes de la cooperación económica. En este sentido, es importante mantener la confianza y la transparencia en la gestión no sólo en base a la retribución específica de un determinado socio comercial. Mantener y profundizar los acuerdos con socios globales (China, Rusia o la Alianza del Pacífico), como así también, revisar los distintos acuerdos de libre comercio de la Argentina y Brasil (frecuentemente realizados en el seno del Mercosur) se torna indispensable.

Empero, la confiabilidad no sólo responde al retorno de una transacción específica sino que existe un elemento que debe mantenerse y construirse en el tiempo: el índice de confiabilidad de un Estado, que se basa en el grado de cumplimiento de sus acuerdos comerciales y en la probabilidad del incumplimiento.

Es por esto que, si bien el intercambio entre la Argentina y Brasil ha protagonizado una baja, resulta indispensable –hoy, más que en los momentos de consolidación económica- profundizar en los mecanismos de cooperación e intercambio, a la vez que mantener una imagen de unidad en la adversidad, de creatividad en la escasez y de cooperación en el conflicto.

Asimismo resulta interesante destacar que, por un lado, la recesión argentino-brasileña demuestra el principio de un período de ajustes en las estructuras cooperativas y que, por otro, esto también expone el grado de interdependencia e interconexión que ha logrado establecerse y que abre puertas a la profundización de la cooperación en otros rubros, buscando alternativas viables al ejemplar sector automotriz.

Entretanto para los socios comerciales más importantes, el hecho de que exista un menor grado de consumo interno es un factor a tener en cuenta, pues refleja el poder adquisitivo de una población.

El hecho de que la Argentina influya en la economía brasileña y viceversa habla entonces de la necesidad de profundizar las negociaciones multilaterales con los inversores aún interesados. Así, el grado de interdependencia generado en la región es un elemento que debe explotarse para demostrar el compromiso con el crecimiento mutuo.

Perspectivas a futuro

Conceptualmente, el conflicto es independiente de la cooperación o susceptible de presentarse en cualquier contexto. Sin embargo, la interdependencia comercial generada en las últimas décadas condiciona los métodos para la resolución de conflictos. Por lo tanto, este tipo de señales hablan de un destino común, enlazado a consciencia, en el cual la cooperación continúa siendo el método por el cual trabajar.

Aun así, esto no puede darse por sentado como si se tratase de un automatismo sino que debe evaluarse en el contexto y proyectarse en un mediano plazo. Será interesante ver el futuro de estos Estados, que tienen frente a sí la oportunidad de buscar nuevos mercados para la inversión mutua.

En este sentido, la revalorización de los sistemas de transporte navieros ferroviarios son uno de los elementos clave en la reducción del costo que significa mantener un volumen de intercambio acorde a la época. A su vez, representan un sector industrial en el que aún no se han visto avances significativos.

En breves palabras, deben ampliarse los esfuerzos en el estudio de los prospectos de industrias más funcionales y operativas. Aquí no sólo entra la industria del transporte, sino también aquella relacionada a la manufactura de maquinaria agrícola e industrial, donde se presentan ventajas competitivas que incentivan el desarrollo interno.

Estas industrias, podrán aumentar el valor agregado del país como comerciante, reduciendo los costos para la movilidad interna (algo que por supuesto requiere harto trabajo, mas no por eso serían menores sus réditos).

Como se repasó, la confiabilidad es un concepto que se construye, por lo que es indispensable continuar desarrollando las relaciones que hoy existen. Profundizar la coordinación, tanto comercial como institucional, es algo que debe revalorizarse en nuestras sociedades.

El asunto toma color especial al considerar el futuro electoral en ambos Estados, que verán nuevas administraciones en breve. El recambio burocrático y administrativo que ello supone dificulta aún más los incentivos a la cooperación, por lo que una perspectiva que la priorice podría ser parte de un programa político viable.

Así las cosas, a lo largo de este artículo se ha intentado explicar el concepto de interdependencia compleja aplicado al caso de las relaciones bilaterales comerciales argentino-brasileñas y observando las industrias más relevantes en términos de intercambio.

Es interesante destacar que este caso indica que el concepto de interdependencia no es un concepto cuantificable y que no existe más o menos interdependencia cuanto más o menos intercambio exista.

Así, encontramos también la interdependencia institucional: el ámbito comercial es sólo una parte de una red más abarcadora en la que la economía, el desarrollo y la seguridad se entremezclan.

La dependencia generada entre ambas naciones es, por tanto, una red solidificada, una forma de resolver conflictos que ha probado ser una herramienta para implementar acuerdos