Los BRICS y sus dudas: ¿alternativa al orden global?

Desde 2015 se ha podido apreciar una situación que parecía poco previsible pocos años antes. Hacia 2010, a los países emergentes del grupo BRICS, se les adjudicaba, luego de haber liderado el crecimiento del producto global y del comercio internacional, el rol de líderes del mundo en ascenso que podía disputarle esferas de poder a las naciones avanzadas.

Sin embargo, estas perspectivas parecen sobredimensionadas, a la luz de los resultados actuales. En este sentido, por este tiempo los BRICS sufren una serie de dificultades económicas y políticas que les impiden reafirmar su modelo de desarrollo y su papel como contrapunto del G7. Un dato no menor, es que enfrentan problemas distintos y no han producido mecanismos de coordinación que les permitan hacer frente a estos como un bloque.

Lo mencionado, tiene que ver con un déficit en la acción colectiva de este grupo de países en el sistema internacional, ya que no son una entidad formal, sino un foro de economías emergentes que tenían buenos desempeños aislados.

Hoy en día, Brasil y Rusia, que crecieron a un promedio de 4 y 5% respectivamente, se encuentran en recesión. Ambos son economías dependientes de las materias primas, cuyos precios se encuentran en el nivel más bajo en 16 años. Además, el primero enfrenta una crisis política interna que complica aún más su economía, y Rusia sufre los efectos de las sanciones occidentales por su participación en el conflicto ucranio.

Por su parte, China se encuentra en una desaceleración de su crecimiento, debido a las dificultades que afronta el PCC[1] para avanzar en las reformas que permitan cambiar su modelo de crecimiento de estar basado en las exportaciones y las inversiones a uno centrado en el consumo interno. En sí, China pasó de tener un promedio de crecimiento del 10% anual en los últimos 15 años (con un máximo del 14% en 2007), a uno moderado estimado entre 6,5% o 7%.

India, pareciera ser el más favorecido del grupo, debido a su dependencia de la importación de materias primas como el petróleo, y se posiciona como líder en el crecimiento entre los países emergentes, con un 8%. A pesar de esto se enfrenta a problemas estructurales como su excesiva burocracia o falta de infraestructura.

Antes de avanzar en la comprensión de la situación actual de los BRICS, es preciso entender cómo se formó y en qué consiste este foro de las principales economías emergentes.

Se ha mencionado en numerosos artículos, pero se debe resaltar que el acrónimo BRIC fue creado por Jim O’Niell, jefe de investigaciones económicas de Goldman Sachs en 2001 para agrupar a las economías emergentes de mejor de rendimiento y con perspectivas de liderar la economía mundial en 2050. Es necesario mencionarlo para entender porque países que no tenían demasiadas cosas en común, ni un alto nivel de interdependencia entre ellos se juntaron para formar un bloque.

Fue el presidente Putin, quien en 2006 propuso que se reunieran y a partir de ese año, habría reuniones de representantes de los países anualmente, y luego de los jefes de Estado. Sudáfrica se sumó en 2010 por un criterio geográfico, ya que con su participación, África se encontraba representada.

Son países muy distintos, con objetivos distintos entre sí y con relaciones asimétricas entre ellos. Así por ejemplo, el PBI de China es superior al de los otros cuatro miembros en conjunto. China y Rusia son tipificadas como regímenes autoritarios, mientras que los demás son democracias. Brasil y Rusia dependen de la explotación de productos primarios, mientras que India se especializa en proveer servicios y China en la exportación de manufacturas. La República Popular es una potencia en ascenso que busca disputar el poder a futuro, mientras que Rusia es una superpotencia declinante y los demás potencias regionales[2].

Por último, la Federación Rusa y China poseen armas nucleares[3] y un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, mientras que los otros tres abogan por obtener un lugar en ese centro de poder. A su vez, esta posibilidad, es rechazada tanto por China como por Rusia lo que demuestra la falta de acción común.

A pesar de esto, es posible identificar logros en este ambicioso proyecto. Por ejemplo, el Banco de Desarrollo, para el cual cada uno de los miembros aportó 10.000 millones de dólares y que se espera comience a financiar proyectos de infraestructura en el transcurso de este año. O el fondo común de reservas de 100.000 millones de dólares, para hacer frente a problemas de algún miembro en su balanza de pagos. Finalmente, han conseguido posicionarse discursivamente como los líderes visibles del mundo emergente que impulsa una transformación en la gobernanza global.

Entonces, ¿qué sucedió para que se produzca la desaceleración que experimentan estos días?, ¿qué factores explican que su aporte al crecimiento global haya disminuido desde el 50% en 2013 al 36% esperado en 2015?

Algunos de estos factores económicos ya fueron mencionados, como la caída de los precios de las materias primas, la disminución del incremento interanual del comercio exterior, que traccionado por los BRICS crecía al 7% en 2008, hoy lo hace en un 2%. Y la desaceleración China y consecuente baja en la demanda de productos primarios, que afecta principalmente a Brasil, pues es su principal socio comercial.

A esta coyuntura se suma el fortalecimiento del dólar, debido al cambio en la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense, terminando con años de expansión monetaria. Esta decisión de la FED, afectó el comercio internacional ya que, las inversiones en dólares se volvieron atractivas, desviando capital de los países emergentes. Como consecuencia, se depreciaron las monedas de los países emergentes, abaratando sus exportaciones y encareciendo sus importaciones. Según distintos análisis a comienzos de 2015, cayó el valor de sus importaciones en un número mayor que el crecimiento de sus exportaciones, porque lo que se produjo una caída en el comercio total.

Como se describe anteriormente, uno de los éxitos de los BRICS ha sido posicionarse como la cara visible de los emergentes. Sin embargo, esa visibilidad no se ha podido consolidar en un liderazgo que permita llevar una voz unificada en la búsqueda de soluciones a los problemas globales.

Esta situación se explica, nuevamente por la propia conformación del bloque, con economías disimiles e intenciones políticas que han privilegiado los intereses individuales por sobre el grupo. Además, de la poca interdependencia existente entre ellos (por ejemplo, el 85% del comercio bilateral intra-bloque se da entre China con cada uno de los otros 4 miembros) y la falta de un liderazgo articulador por parte del socio mayor, es decir China.

Entre los miembros existen diferentes posturas en los demás foros de los cuales participan. Según Rodrik (2013)[4] en reuniones como las de G20 o la OMC tuvieron posiciones tímidas y poco imaginativas; y, al momento de sentar posición, estas estuvieron orientadas a defender intereses nacionales que para buscar soluciones comunes.

En otro orden de cosas, el surgimiento de las negociaciones para formar acuerdos megarregionales de comercio e inversión entre los principales bloques económicos, no los tienen como protagonistas centrales en forma de bloque. Pues el año pasado, se firmó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que involucra a 12 economías de la cuenca del pacífico, dentro de los cuales no se encuentran ni China, ni India. Aunque China tiene su propia iniciativa para un mega-acuerdo en esta región, como lo es la RCEP[5] . Por otro lado, Brasil, como parte del MERCOSUR se encuentra negociando un acuerdo con la Unión Europea. Mientras que Rusia y Sudáfrica no participan de ninguna iniciativa. Es decir, el mundo se regionaliza y los BRICS como bloque no tienen una ubicación privilegiada.

Queda claro que el principal socio de este grupo de países es la República Popular China. De hecho, tiene un papel fundamental en el incremento de la cooperación real entre los BRICS por ser el único que mantiene fuertes lazos con los demás. En la última reunión, llevada a cabo en Ufa (Rusia) se notó su papel predominante en las declaraciones finales. Pero este liderazgo no logra articular acciones comunes concretas, en parte porque los demás miembros no parecen dispuestos a reemplazar la dominación norteamericana por la china. A su vez, todavía se encuentran activos competencias por espacios geopolíticos entre China con India y con Rusia.

En definitiva, estos países que tuvieron su auge durante la crisis de los subprime que afectó principalmente a las economías desarrolladas, no han podido lograr liderar el ascenso de los emergentes. Ante este freno en el ascenso de los BRICS todavía la Unión Europea, a pesar de sus problemas intrazona; Japón, a pesar de sus décadas de estancamiento; y principalmente Estados Unidos no han perdido centralidad. De hecho, Estados Unidos mantiene un rol activo a través de sus empresas encabezando la nueva división internacional de la producción fragmentada, las Cadenas Globales de Valor (CGV).

A pesar de estas dificultades, y de que muchos analistas hayan perdido interés por el fenómeno BRICS y ahora enfoquen sus estudios hacia otras siglas de emergentes, como los MINT[6] (de hecho, el propio creador del acrónico BRIC es quien destaca a México, Indonesia, Nigeria y Turquía como los líderes del mundo emergente a futuro), no hay que soslayar que este grupo de países representan más del 25% del producto, poco menos de la mitad de la población, y el 18% del comercio mundial. Además, todavía atraen el 18% de las inversiones mundiales y poseen el 40% de las reservas en divisas y el 30% de las tenencias por extranjeros de bonos del tesoro norteamericano.

En resumen, los BRICS como líderes de los países emergentes no pudieron proponer  una alternativa real a la gobernanza basada en las instituciones creadas por las potencias centrales luego de la segunda guerra mundial y dominada por las potencias del G7. Aunque sí lograron alzar su voz para abrirse nuevos espacios en este esquema, no queda en claro si tienen la intención de dejar de lado sus intereses individuales para encarar los problemas de forma conjunta.

 

El autor es Profesor adscripto de Economía Política Internacional (US21) y coordinador del área de Economía Internacional de CEIC.

[1] Partido Comunista Chino

[2] Merke, F. (2015) “La batalla de los BRICS, el resto del Mundo no se rinde” Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1790920-la-batalla-de-los-brics-el-resto-del-mundo-no-se-rinde

[3] Al igual que India

[4] Rodrik, D. (2013). ¿Qué necesita el mundo de los BRICS? Disponible en http://www.project-syndicate.org/commentary/the-brics-and-global-economic-leadership-by-dani-rodrik?version=spanish&barrier=true

[5] Acuerdo de Asociación Económica Integral (RCEP, siglas en inglés)

[6] México, Indonesia, Nigeria y Turquía.