Capital Semilla: La mano oculta del mercado

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Los procesos de innovación resultan altamente costosos, hoy en día es imposible emprender sin el apoyo del estado y del sector privado ¿Cuál es la relevancia de los capitales semillas?
Puede que la creatividad esté librada al azar, pero ocurre a la inversa cuando se baja a tierra la idea, es decir cuando accionamos. La concreción en si misma esta signada por una serie de pasos cuya planificación va a determinar el nivel de avance del proceso creativo. Un aspecto crucial, es adquirir el  “Capital Semilla” denominado comúnmente como “Ángeles” (inversionistas que compren ideas e inviertan). Luego la denominada puesta en marcha o Start Up (desarrollo y marketing): generación del producto comercial y capital de riesgo. En tercer lugar, enfrentarse a la respuesta del consumidor. En este punto, suceden las primeras ventas y las reinversiones resultantes del feedback consumidor-cliente. Inmediatamente, otro round de inversiones para incrementar el capital de trabajo para crecer. Por último, si el emprendimiento es rentable, viene la rueda de la expansión.

Salvo algunas excepciones en el mundo, difícilmente estos 5 pasos sean de fácil acceso y simple desarrollo. Lógicamente en Argentina las especificidades y las problemáticas no están ausentes.

Amén del tan suscitado y constante cambio de paradigma y acotado desarrollo del mercado de capitales. En la economía local existen dos aspectos mas relevantes: la falta de capitales “ÁNGELES” y la ausencia de espacios de encuentro para emprendedores y accionista (crowfunding, Fundaciones, Foros).

En este sentido, el emprendedor y el país se encuentran ante una disyuntiva. Si encuentra fondos en el exterior el país “Regala Capital Humano al mundo”. La otra opción es simplemente NO desarrollar la idea a nivel nacional y se vende afuera. En todos los casos a nivel país pasamos de productores a consumidores de INNOVACIÓN.

Por fuera de estos aspectos hay otro punto nodal a la hora de debatir la problemática en relación al desarrollo tecnológico. No siempre la elaboración de lo que “hay” es el salto natural para el desarrollo de planes productivos o innovación. Existe una gran cantidad de ejemplos que refutan esta idea. Nokia no se dedica a la industria del papel. Es decir, no porque tengamos trigo implica que tengamos muchas empresas de pasta. Se puede desarrollar maquinaria agrícola y luego ir a otro rubro de la metalmecánica. Lo más trascendental es tener el KNOW HOW.

En este sentido, entendiendo que la innovación es un proceso costoso (con externalidades negativas) porque implica generar KNOW HOW que no existe y exige un proceso de prueba y error que pocos quieren hacer. Cabe preguntarnos, qué papel juegan los hacedores de política (policy makers) para estimular y promover este tipo de actividades. No todo es crear patentes, inventar o ser el supermercado del mundo. Podemos innovar emulando la manera en que otros hacen las cosas y/o adaptando localmente.

En consonancia al párrafo anterior, nunca tan preciso Dani Rodrik (2007)afirmaba: Si el futuro es innovación, si la innovación requiere de recursos, si los recursos de la innovación son difíciles de conseguir y si la innovación produce riqueza mal distribuida”. Entonces el Estado debe acompañar y facilitar recursos o ser socio de la innovación. Así el Emprendedor debe aprovechar todas las oportunidades que el Estado provea para encubar, modernizar y generar un Start Up.

 

El autor es economista y magister en política y gestión de la ciencia y la tecnología.