El Mercosur: del estancamiento a la profundización

Tras 25 años de la creación del Mercosur el proceso de integración está lejos de ser perfecto, enfrentando múltiples desafíos, como la apropiación de la integración por parte de los ciudadanos, generar encadenamientos productivos, superar la excesiva intergubernamentalidad, entre otros.

En los tiempos que corren, el desempeño comercial de un país no sólo depende de la fuerza de sus socios, sino de la manera que impactan las decisiones de política comercial que toma en su inserción en un contexto globalizado. Es decir, teniendo en cuenta las tendencias del comercio y las inversiones mundiales.

Entender este marco, va a permitir avanzar en la comprensión de la situación actual del Mercosur, su importancia para la inserción argentina en el mundo y ubicar el horizonte hacia el cual se debe dirigir el bloque a futuro.

Las herramientas de la economía política global son claves para entender el proceso del Mercosur, ya que las primeras ideas para su nacimiento surgieron con la intención de acercar posiciones y evitar hipótesis de conflicto entre los dos grandes de Sudamérica. Además, no existía una interdependencia comercial entre ambos socios. Por ello, en sus principios el Mercosur tuvo un gran éxito, incrementando exponencialmente el comercio entre todos sus miembros y colocando a Brasil como el principal socio comercial de Argentina.

La estructura del comercio internacional actual se presenta a través de dos fenómenos. Por lado, el comercio se regionaliza, desde que comenzó a existir la OMC en 1995, la cantidad de acuerdos comerciales se ha incrementado exponencialmente. De hecho, la mayoría del comercio mundial se realizan bajo las reglas de algún acuerdo comercial preferencial.

Por otro lado, aunque vinculado con lo anterior, los procesos productivos se encuentran fragmentados. Por lo que un producto final que exporta un país está compuesto por bienes y servicios intermedios que han sido realizados en otros. Alrededor de estas cadenas globales de producción se han articulado los procesos de integración más exitosos. Ejemplos de esto se pueden encontrar en América del Norte, Europa, y el Este Asiático; donde más del 50% comercio es intra-regional.

A pesar de que Brasil sea nuestro principal socio, el comercio intra-regional de toda la región es muy pequeño en comparación con otras geografías. Lo que significa que existen pocos encadenamientos productivos que generen valor entre los países. En una búsqueda rápida se puede ubicar al sector automotor, del comercio de autopartes y autos finalizados entre Brasil y Argentina, en cual se destaca la Provincia de Córdoba.

Justamente, es el sector de las autopartes el que sufre con mayor dureza la crisis económica y política del vecino país.

No es una novedad decir que el Mercosur se encuentra estancado, a 25 años de su creación, no ha logrado completar los objetivos propuestos en el Tratado de Asunción, ni en las decisiones o acuerdos que se generaron posteriormente.

El bloque, a través de avances y retrocesos a lo largo de los años, se ha configurado como una Unión Aduanera imperfecta o incompleta. Esto se debe a las dificultades que han atravesado para establecer un código arancelario armonizado, pues este tiene múltiples excepciones. Además, existen otras barreras de tipo no arancelarias que han entorpecido el comercio entre los miembros sobre todo con posterioridad a la crisis del 2008.

Esta crisis demostró que, a pesar de las grandilocuentes muestras de voluntad política entre los presidentes de los países miembros, no se han podido tomar medidas en conjunto. Cada Estado puso en práctica políticas proteccionistas que afectaron las posibilidades de avanzar en la integración.

La explicación se encuentra en la orientación intergubernamental de la toma y puesta en marcha de decisiones que ha tenido el bloque. Ha dependido de la visión que los líderes de cada miembro tengan y en la urgencia que estos líderes de solucionar problemas agenda doméstica de cada país.

Esto generó que las decisiones no se completen en los plazos previstos, y que los actores al interior de los Estados hayan tenido dificultad para interiorizar la integración. Es decir, existe la conciencia acerca de la importancia de la integración pero no del porqué de la integración. En este ámbito es fundamental la representación de los ciudadanos y otros actores relevantes, como las provincias, en el Parlasur. De esa manera, el impacto de la integración puede sentirse en el territorio y ser beneficioso.

Es cierto que el Mercosur necesita más socios en América del Sur, pero no es necesario incorporarlos a una Unión Aduanera que todavía no funciona correctamente. Se requiere cooperar con el otro bloque, la Alianza del Pacífico, para que en la región puedan encontrar respuestas a sus necesidades de generar escalas en la producción e incrementen sus ingresos. Esto va a generar una integración productiva real, y no meramente política. Argentina puede así disminuir su dependencia de los grandes socios, como lo son China y Brasil y diversificar sus oportunidades en el comercio exterior.

Es necesario que se profundice la integración, de ese modo se fortalezca la posición del Mercosur hacia el mundo. Por sí sola, Argentina no tiene un gran peso en el comercio mundial o en los foros multilaterales. Sin embargo, como bloque el Mercosur tiene mayor peso a la hora de llevar adelante negociaciones comerciales sin que se le impongan condicionamientos.

Un ejemplo de esto, es la negociación que se lleva adelante con la Unión Europa por un acuerdo de libre comercio. Este sería el primero del que participe el bloque, integrándose a este tipo de iniciativas.

En conclusión, el proceso de construcción del Mercosur ha tenido avances y retrocesos que, debido a la lógica intergubernamental de la toma de decisiones, lo han dejado en el estancamiento actual. Sin embargo, dado que la integración es fundamental para nuestro país, es necesario que los ciudadanos se apoderen del proceso de integración para que se supere esta lógica intergubernamental.

Su profundización es clave para que generar interacciones positivas entre los distintos actores al interior del territorio, como lo son las Universidades, centros de innovación, empresas, Estados provinciales, entre otros. Y, de esta manera, se avance en el desarrollo económico y social de la región.

Entonces, fortalecer la integración del bloque va a permitir negociar con más fuerza  frente a otras potencias, como en el caso de la UE. En este caso, la posibilidad que se le presenta a Argentina es la de liderar el bloque pues Brasil se encuentra sumido en una crisis económica y política. Este liderazgo va a servir para articular intereses regionales.

El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales (US21)