La salida de Grecia del Euro, beneficios y perjuicios: análisis desde la economía política

Grecia ha perdido la soberanía monetaria al momento de introducir el Euro como moneda de intercambio. Actualmente restituir esta situación y volver a una moneda propia presenta dificultades, ya que ello implica que el Estado Griego debe tener la capacidad de generar confianza[1] en esta nueva unidad de cuenta. Es decir, que para que dicha moneda sea aceptada como representación de valor de las demás mercancías debe cumplir con dos grande funciones: la definición de una unidad de cuenta, que estructura el sistema de precios relativos en favor de los intereses dominantes; y, por otro, la regulación jurídica de la regla de creación, distribución y destrucción del dinero, lo cual permite asignar de manera discrecional el poder  (Theret, 2007).

Sin embargo, para que dichas funciones puedan cumplirse deben existir tres tipos de confianza, como define Chena (2015), según Aglietta& Orlean (2002): i) confianza metódica, que revela el comportamiento mimético por el cual la moneda es aceptada por unos simplemente porque otros lo hacen; ii) confianza jerárquica, que deviene del hecho de que la misma está garantizada por un poder soberano; iii) confianza ética, en las normas y valores que aseguran la reproducción social.

El debilitamiento del gobierno Griego, parece ser una de las principales problemáticas para imponer una moneda que cumpla con dichas funciones. Sin embrago, Wrays (2004), considera que dicho rol podría ser recuperado a través de la imposición del Estado como recaudador de impuestos, es decir cuando la población deba pagar sus obligaciones (impuestos, tasas, etc.) deberá confiar en la nueva moneda de cuenta impuesta por el Estado.

Asimismo, Davison (1972), considera que  el Estado deberá imponer el cumplimiento de los contratos en dinero para generar confianza en la continuidad del orden monetario. Con lo cual a pesar de las problemáticas que primigeniamente podría llevar el cambio de la unidad de cuenta, finamente podrías instalarse a nivel nacional un nuevo régimen monetario. Por otro lado, existen ciertos beneficios en esta medida, ya que el Estado podría recuperar su soberanía monetaria, pudiendo fijar tasas de interés, controlar la emisión y sin tener que preocuparse su déficit fiscal interno.  Al respecto, Wrays refiere al poder del Estado cuando la moneda es parte de su control:

“Es este poder del Estado soberano el que permite al gobierno operar en el interés público, sin preocuparse por restricciones financieras. Como gobierno nacional soberano puede imponer impuestos en su propia unidad de cuenta, no está sujeto a restricciones financieras. Desafortunadamente, muchas naciones aún se imponen restricciones artificiales, tanto sea por confusión o por consideraciones políticas[2].”

Davison (1972), también refiere a ello mencionando que de no alcanzarse el pleno empleo la política monetaria, no debería restringirse, lo que permitiría a Grecia solucionar sus problemas de déficit nacional al expresar el euro en una nueva unidad de cuenta nacional, endógena, donde puede ejercer su control, saliendo de la caja de conversión.

No obstante, a pesar que dicha salida podría dar paso a una recomposición económica interna,  ello no es tan fácil, cuando la problemática se lleva al plano internacional, al respecto Rochon y Vernengo (2003), mencionan que si bien el rol del Estado como recaudador es importante para la aceptación de la moneda, ello no basta para una aprobación social, ya que existen otras instituciones como los bancos, además del Estado que intervienen en esta convención social, quienes no solo son un puente entre el presente y el futuro, garantizando las condiciones para mantener el dinero, sino que tienen un rol fundamental a nivel internacional. Este es un punto de gran vulnerabilidad para Grecia, ya que para tener control sobre estas instituciones, deberá nacionalizar la banca, o crear un banco propio o contar con un sistema mixto, que permita su control.

Las dificultades no terminan con dicha estatización, ya que Grecia cuenta con una deuda externa en Euros, en manos de actores internacionales que no permitirán una reconversión de dicha deuda en una nueva unidad de cuenta, que carece de representación de valor para el capital financiero.

En este caso, las instituciones bancarias Europeas son la manifestación más pura de la violencia que ejerce la moneda, representada en los intereses hegemónicos, que desean apropiarse de lo que el otro posee y los determinantes de tal éxito residen en la capacidad o poder de un grupo de agentes para hacer converger la mímesis en su modelo de crecimiento hegemónico (Aglietta & Orléan, 1990). Con lo cual salir de ese modelo impuesto por los poderes hegemónicos sin lugar a dudas será la clave y la gran ventaja para la recuperación de Grecia, ya que permitirá la restitución de su soberanía y control monetario, sin embargo como se mencionó serán muchas las dificultades y costos que deberán atravesar para lograrlo.

Más allá de los problemas sociales y distributivos que puede implicar la salida del Euro, existe cierto consenso social propicio para avanzar en dichas medidas, ya que existe un descontento social generado por los recortes impuestos.

Por otro lado, es importante resaltar, los costos que puede causar una salida como la mencionada puede ser aún más negativa que la actual situación de ajuste. Pero sin lugar a duda en el mediano plazo existirá una mejoría con todos los beneficios mencionados que la recuperación de la soberanía y control monetario implica. Y ello no será posible de continuar con una política neoclásica, impuesta por los grupos de .

 


Referencias bibliográficas y notas 

Aglietta, M. & Orleán, A. (1990), La violencia de la moneda. México: Siglo XXI Eds.

Chena, P.,I (2015) La regulación monetaria y sus efectos sobre la estructura económica.

Davidson, P. (2011) Money and Real World. JSTOR

Dequech, D. (2013) Is money a convention and/or a creature of the state? The convention of acceptability, the state, contracts, and taxes. Journal of Post Keynesian Economics. Taylor & Francis

Hodgson, G.M. (2003) El problema de la especificidad historica.  JSTOR

Rochon LP &  Vernengo, M. (2003). State money and the real world: or chartalism and its discontents – Journal of Post. Taylor & Francis

[1] En función de Aglietta & Orleán, 2002.

[2] Traducción del autor.

 

 

Anahí Rampinini es Licenciada en Comercio Internacional (UNLU), Maestrando en Relaciones Económicas Internacionales (UBA) y Directora de AR Internacional.