Causas, consecuencias y realidades

El pasado martes 8 de noviembre, Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos contra todos los pronósticos que no lo daban como victorioso desde los primeros sondeos en las internas del partido republicano.

Las posiciones de próximo habitante de la casa blanca sobre los extranjeros, el proteccionismo y la cuestión de género, entre otros temas de sensibilidad social, lo posicionan como un personaje controversial que generó un amplio rechazo en la opinión pública mundial y en los sectores más prósperos de Estados Unidos, (lease los estados costeros) que a pesar de las campañas de artistas y medios no pudieron contrarrestar una tendencia que nació del Estados Unidos profundo.

Explicar por qué este personaje accede al poder requiere de un análisis complejo que transciende tanto a la actual crisis de representación que experimenta la política estadounidense, como a la existencia de un rival que no pudo aprovechar sus ventajas iniciales, dada la falta de legitimidad dentro de su propio partido y las dudas sobre su desempeño en diversos cargos públicos.

Causas

Podríamos situar las causas profundas de este fenómeno  a mediados de la segunda mitad del siglo XX y que tiene como eje central el proceso de globalización y su impacto en la transformación productiva del país del norte.

Con el surgimiento de avances tecnológicos en telecomunicaciones y transporte, sumado a una serie de factores como la liberalización de los mercados financieros y el creciente peso que adquirían las sindicatos, las empresas estadounidenses comenzaron a internacionalizar su producción llevando inversiones al exterior, en busca de mano de obra barata y ampliar sus márgenes de ganancia. Con el tiempo Estados Unidos fue modificando su composición productiva migrando trabajadores al sector servicios y posicionándose como el principal inversor a nivel mundial.

La estrategia de Trump estuvo orientada a dar un mensaje al votante blanco de clase media baja que quedo excluido de este sistema y no pudo adaptarse a los nuevos sectores que la economía de estados unidos ofrecía, sumado a esto  vio perder posiciones sociales en manos de una creciente diversidad cultural. Para ellos su país está en decadencia y necesita ser “grande nuevamente”. Cualquier paralelismo existente entre el Brexit y esta elección no es coincidencia.

Consecuencias y realidades.

De acuerdo a sus propuestas las consecuencias podrían ser nefastas tanto para el orden público local, como para la región y el sistema internacional en general. Las declaraciones y propuestas vinculadas al proteccionismo, la misoginia y las corrientes xenófobas y raciales, representan un retraso ante cualquier idea de progreso que asuma los desafíos del mundo en que vivimos.

Sin embargo, nada está dicho. Dada la configuración institucional de la política estadounidense, la irrupción de un outsider plantea el interrogante si podrá sobreponerse a las estructuras vigentes, o bien si será sometido a un complejo sistema de intereses que harían que cualquier propuesta radical se convierta solo en una anécdota de campaña.

A nivel doméstico, la situación más preocupante está en que el mensaje de segregación no genere mayores consecuencias en el incremento de la violencia social. Si bien las primeras declaraciones de Trump fueron en pos de la unidad, solo el correr del tiempo indicara que tan hondo ha llegado esa “grieta”.

Otra de las preocupaciones tiene que ver con el proteccionismo y su impacto en la economía mundial. En este sentido es importante desatacar que la economía estadounidense mantiene lazos de interdependencia a escala global, por lo que llevar adelante reformas en la política comercial puede generar una reacción a nivel doméstico por parte de Wall Street y en los lobbys de las empresas transnacionales, que volverían improbable un cambio en el corto plazo. Un dato no menor es que Estados Unidos posee un tercio de los capitales que operan a nivel mundial.

A nivel externo, una posible suba de las posiciones arancelarias podría provocar que actores de relevancia como es el caso de China, tome represalias dejando de financiar su déficit mediante la compra de activos públicos, provocando un desajuste en la política monetaria y en el valor del dólar.

Para concluir, el acceso a la presidencia por parte de Trump responde a presiones que bien podrían ser cubiertas mediante un discurso orientado a un electorado poco ilustrado, sin embargo, los determinantes para políticas transformadoras  (ya sea para bien o para mal) incluyen un densa trama de intereses locales e internacionales que en caso de ser desafiados generarían una disputa institucional difícil de resolver en el corto plazo.

 

El autor es Profesor de Economía Política Internacional y Presidente de la Fundación CEIC