Una vez más… Mercosur

Semanas atrás, se llevó a cabo la primera visita oficial del presidente Macri a Brasil. La reunión bilateral con Michel temer, sirvió de plataforma para que ambos representantes realicen el repetido ejercicio de  promover una vez más el relanzamiento del Mercosur.

El resultado del encuentro no generó un impacto significativo, ni mayores expectativas por parte de público en general, sin embargo, cabe destacar su importancia en función de los desafíos que debe enfrentar la región.

Por una parte, fue importante que los mandatarios de los países más grandes del Mercosur se ocupen por primera vez y de manera conjunta de las necesidades de la integración. Mientras que por la otra, el mensaje de consolidar el espacio regional para enfrentar un mundo con mayor incertidumbre es una respuesta acertada, en tanto se han incrementado las presiones proteccionistas en el mundo desarrollado.

Bien sea por una motivación coyuntural o por el nacimiento de un nuevo enfoque estratégico, estas dos cuestiones representan en cierta forma, los desafíos que deben atravesar nuestras sociedades en el proceso de integración y que los dirigentes deben atender de manera simultánea: Organización interna y Estrategia externa.

Organización Interna

Luego de años de estancamiento, el Mercosur necesita de un nuevo impulso político. Las relaciones diplomáticas entre Brasil y Argentina se encontraban congeladas desde principios de la presente década, producto de una relación tensa entre las ex presidentas Dilma Rousseff y Cristina Kirchner, y posteriormente por la crisis económica e institucional que atravesó el país vecino.

El impulso político es parte fundamental, pero en términos funcionales es solo la punta del iceberg. El Mercosur necesita contar con reglas claras  que sean aprovechadas por los actores económicos regionales e instituciones que otorguen un marco de previsibilidad para la cooperación y el asociativismo. Es decir, contar con incentivos a escala que sean eficientes, y definir qué modelo de integración se persigue.

En este punto, la discusión sobre el arancel externo común y el grado de  convergencia económica que se pretende alcanzar son las definiciones que mayor urgencia requieren para lograr salir de este estancamiento.

Contexto Externo

El proceso de integración regional no se desarrolla en el vacío, sino que está situado dentro de un sistema global interconectado que exige estar atentos al escenario externo. Por ello, El análisis que deben hacer los principales dirigentes que conducen el rumbo de la integración, no debe caer en un diagnóstico superficial, sino mas bien pensar cuales son las determinantes profundos que configuran el orden económico global y cuáles son las estrategias para alcanzar mayores niveles de competitividad y bienestar.

Esto significa que sobre las bases del relanzamiento del Mercosur, se deben tener en cuenta las tendencias subyacentes al orden económico global y una mirada estratégica sobre las posibilidades que brinda el escenario actual.

Un punto a considerar es sí las presiones proteccionistas en la era Trump tendrán impacto real, o bien serán solo una alteración cosmética producto de promesas electorales.

Para echar luz sobre el asunto. La economía mundial  atraviesa un periodo de fuerte integración en materia productiva. En los últimos 50 años, donde han ocurrido crisis y numerosas oleadas proteccionistas, el comercio creció más que la producción y las inversiones más que el comercio, lo que sugiere que los mecanismos de interconexión están vinculados mediante cadenas globales de valor y empresas transnacionales.

Un incremento del proteccionismo seria en este caso un tiro por la culata, dado que la economía de los países desarrollados depende en gran medida de estas redes de producción, lo que constituye un perjuicio en el mediano plazo con los costos políticos correspondientes.

A donde vamos

Teniendo en cuenta los requerimientos de competitividad es necesario incrementar el comercio intraindustrial y fortalecer las cadenas de valor a escala regional. La libre circulación de bienes y servicios, la infraestructura física, y el acceso a la información deben ser incentivos para el desarrollo de emprendimientos y firmas que aprovechen el extenso territorio regional y favorezcan la convergencia economía y el acceso a terceros mercados.

Si bien se espera una mayor flexibilización, en cuanto a la posibilidad de que las Estados parte, puedan llevar adelante acciones de política comercial y negociaciones por separado, no hay que perder de vista que el fortalecimiento interno y la negociación conjunta es el formato más efectivo para garantizar la prosperidad y autonomía de nuestro espacio regional. La convergencia con la Alianza del Pacífico y las negociaciones con la Unión Europea son las primeras pruebas que sortear.

Más allá que sea una promesa recurrente, relanzar el Mercosur es una buena noticia. Pero no debe quedar en palabras vacías, para ello debe fundarse sobre bases estratégicas teniendo en cuenta las necesidades internas, para ser competitivos en un orden global dinámico.

 

*El autor es Profesor de Economía Política Internacional y Presidente de la Fundación Centro de Estudios Internacionales Contemporáneos.

**Una versión anterior de este artículo fue publicada el día Lunes 21 de febrero en el Diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina.