Pensar una Política Comercial Competitiva desde el Pacífico

Entrevista a Francisco Urdinez

Por Paula Mensio.
Desde la Fundación Centro de Estudios Internacionales, entrevistamos al experto en relaciones económicas de China, Dr. Francisco Urdinez, acerca de las tendencias de la potencia en América Latina y su impacto en Córdoba.

¿Cuál es el rol que ocupa China en América Latina? Y qué nuevas tendencias pueden percibirse?

China, yo creo, ha pasado por tres etapas en América Latina. Desde su acceso a la OMC en 2001 hasta 2008-2009 fue el motor del comercio internacional de los países de la región, lo que Matt Ferchen ha llamado de Commodity Boom. Este dinero en las arcas públicas tuvo un efecto enorme sobre la capacidad redistributiva de los gobiernos de izquierda, quienes vieron en China una oportunidad histórica para alejarse de la dependencia política de EEUU. A partir de esos años se entró en una segunda fase en la que China pasó a ser inversor. Vinieron algunas grandes obras de infraestructura y la compra de empresas locales. En stock China aún ocupa un lugar secundario, sobre todo teniendo en cuenta el enorme stock de inversiones norteamericanas y europeas que lleva décadas de acumulación. Pero si uno mira las tasas de crecimiento, es el que más ha crecido en los últimos cinco años. Una tercera etapa, que comienza casi en simultáneo con la segunda, es la de China como fuente de financiamiento. La gran correlación entre las dos etapas tiene que ver con que muchas veces sucede que un banco chino provee el financiamiento y una empresa china ejecuta la obra y quien contrae la deuda es el gobierno nacional. Esta tendencia va a profundizarse en los próximos años.

En la misma línea, ¿Qué rol cumple América Latina para China?

Éste rol es muy menor. Casi todas las regiones del mundo hoy en día son más importantes para China que América Latina. Mucha de la política externa china en términos económicos está centrada en la iniciativa de One Belt One Road, y el único continente que queda por fuera es el americano.

Hay una orientación de la política económica exterior de china a inclinarse más por las inversiones y a incrementar la gobernanza de las cadenas globales de valor, la iniciativa One Belt One Road, tiende a eso. ¿Qué consecuencias puede traer para la economía global la consolidación de un cambio en el modelo económico de china?

 Al tener un yuan subvaluado, ha sido barato para las grandes estatales chinas comprar activos en el extranjero. Por medio de las inversiones se garantizan acceso a procesos que demoran años en ser desarrollados y también acceso a mercados. El mejor ejemplo es el de la compra de Chemchina a Pirelli. Este año la china State Grid compró más del 50% de la brasileña CPFL por unos 4.5 mil millones de dólares. Fue una compra barata teniendo en cuenta que a raíz de la crisis los activos en Brasil perdieron valor. Estados Unidos ha criticado mucho que el yuan se mantenga artificialmente subvaluado y ha creado algunos roces entre los dos.

Por otro lado, veo la iniciativa de OBOR como una iniciativa política de diplomacia económica, lo que la literatura de EPI llama de ‘economic statecraft’, es decir, el uso de medios económicos para fines de política exterior. China ofrece los canales de distribución, mejoras de infraestructura vial y portuaria, y garantiza acceso a mercados. Los países que participan ganan mucho pues se abaratan sus costos de exportación a China. Quien dice relaciones económicas dice relaciones políticas, esto es inherente al estudio de la EPI, y el gobierno chino lo tiene clarísimo.

Dicho esto, como el gobierno de Trump ha decidido condenar el libre comercio y optar por un proteccionismo nacionalista, China es hoy el exponente del librecomercio a nivel global. Todo un oxímoron si se recuerda que China es comunista y que Estados Unidos le negó el estatus de economía de mercado dentro de la OMC el año pasado. Entonces, yo no creo que haya un cambio en el modelo de China, más bien una profundización del mismo modelo que tantos beneficios le ha traído al país, donde ahora les toca jugar un papel un poco más agresivo. Creo que es una bendición que hoy haya una China en la economía mundial, al menos para la Argentina. Si ambos Estados Unidos y China siguieran el “home industry first” de Trump, y sumando la crisis en Brasil, el problema sería grande pues los tres compran el 30% de nuestras exportaciones.

 ¿Cuáles son los desafíos que tiene América Latina para insertarse en el Asia – Pacífico?

Creo que principalmente tres. Resolver qué se va a hacer con los puestos laborales que se destruyan cuando la industria no pueda competir con las importaciones. Mejorar la infraestructura portuaria y vial para abaratar costos. Y firmar acuerdos de libre comercio para eliminación de aranceles.

Y en este contexto… ¿Qué rol juegan los programas de integración productiva en el Mercosur y la convergencia con la alianza del pacífico?

Bueno, sé que esos programas fueron aprobados en 2008 pero desconozco cuál ha sido su impacto sobre la integración productiva de sus miembros, y no sé de nadie que haya estudiado empíricamente el impacto de estos programas.

De la integración entre Mercosur y la Alianza del Pacífico se ha hablado de eso en abril, durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina. Hay muchos recelos, sobre todo entre Brasil y México, y la industria automotriz es la más delicada. Entonces, creo que hay que buscar las oportunidades en otros mercados.

Creo que, para Argentina en este y el próximo año, las mayores oportunidades de crecimiento comercial están en el mercado chileno (por el lado de América del Sur), de Vietnam (por el lado del sudeste asiático) y de India, que son los principales destinos de exportaciones que tenemos después de los tres grandes (China, Brasil y EEUU).

¿Cómo se manifiestan las relaciones bilaterales entre Córdoba y China? ¿y cuáles son sus potencialidades? 

El mayor potencial está en el agro. El gobierno nacional debería explotarlo mucho más, casi como marca país. Quizás le juega en contra a Córdoba ser una provincia mediterránea, lo que vuelve altos los costos de transporte hacia los puertos, y que su integración de cadenas de valor está muy atada al Mercosur. El gobierno provincial debe entenderlo mejor que nadie, imagino. Potenciar al sector privado es clave, los mejores embajadores de Córdoba en el mundo son Arcor, Aceitera General Dehesa, la Compañía Argentina de Granos, Sancor.

 ¿Qué deberían tener en cuenta Córdoba y la Región Centro a la hora de negociar con China?

Bueno, en línea a esta idea de tener como embajadoras a las empresas alimenticias de punta, para Córdoba será clave la concreción del Túnel de Agua Negra, muy prematura aún. El futuro de la salida por el pacífico es fundamental para pensar una política comercial competitiva hacia el pacifico, y en eso Chile juega un rol central como facilitador. Fijate este  dato: la Bolsa de Cerales de Córdoba comunicó hace pocos meses que transportar la cosecha de soja y maíz de 2017 desde Córdoba al puerto demandará más de 750 mil camiones y más de mil millones de dólares en costos de fletes.

Por otro lado, Córdoba está fuertemente ensamblada dentro del Mercosur, por un lado por la industria automotriz, y por el otro por el agro y Arcor. Algún día tal vez se levante la cláusula 32 del Mercosur que impide negociar acuerdos de libre comercio de manera bilateral, pero Mercosur como bloque jamás podrá negociar un acuerdo de tal magnitud con China. En la relación con China, entonces, el Mercosur es más un impedimento que un facilitador. Lo cierto es que un mayor acercamiento a China generaría ganadores y perdedores claros. Por un lado, el agro ganaría muchísimo, pero la industria se vería seriamente afectada. El gobierno debería, entonces, tener una estrategia clara para acercarse a China sin que este impacto sea de golpe. ¿se puede generar mayor interdependencia con China sin destruir el Mercosur? Hoy, como están dadas las cosas no se puede, es uno u otro, en mi opinión.

 

UtCDOkAc

El autor es Profesor Asistente en el Instituto de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tiene un doctorado de grado conjunto de la Universidad de São Paulo y el King’s College de Londres en el campo de las Relaciones Internacionales. Se especializa en investigaciones relacionadas con la Economía Política Internacional, con un enfoque en las potencias emergentes, en particular Brasil y China.