Internet como factor clave para la democratización del desarrollo

Cristián Savid

La Internet es una red de redes de computadoras, entendidas como máquinas que reciben inputs y devuelven outputs y pueden generar información y datos, que están unidas mediante fibras ópticas, cables submarinos y enlaces por satélite. En 2011 la Organización de las Naciones Unidas, mediante el relator especial del Consejo de Derechos Humanos expresó que “Preocupa que al no tener acceso a Internet, que facilita el desarrollo económico y el disfrute de diversos Derechos Humanos, los grupos marginados y los Estados en desarrollo sigan lastrados por su situación de desventaja, que perpetúa la desigualdad entre Estados y dentro de un mismo Estado” (Frank La Rue, 2011). Reforzando la idea de que el acceso a Internet promueve el progreso de la sociedad en su conjunto y ayuda a los individuos a ejercer sus derechos de expresión, opinión y acceso a la información.

Conectarse a Internet permite el desarrollo de una variedad inmensa de actividades, desde comunicarse vía redes sociales, reproducir videos, compartir archivos y fotos y navegar por páginas en la World Wide Web (www) hasta controlar las acciones de otras máquinas mediante la aplicación del Internet de las Cosas y disfrutar de los variados beneficios que brindan las permanentemente innovadoras aplicaciones que se desarrollan cada día. También hay que tener en cuenta que, al igual que todo, hay quienes utilizan la red con fines ilícitos, como por ejemplo el tráfico de armas, drogas y personas en la Deep Web o estafas económicas a plataformas como las de Home Banking u otros métodos de digitalización de la economía bancarizada.

Para entender lo que es el beneficio más extraordinario que brinda Internet debemos concientizarnos de que todos conocemos una pequeña parte de lo que en realidad se conoce de manera colectiva. Por lo que tener un acceso a una red en donde puede almacenarse la suma de todo ese conocimiento colectivo, es abrir las puertas a una inmensidad de posibilidades. El acceso a Internet implica entonces el acceso a la acumulación de todo el conocimiento humano.

Desde hace 20 años el crecimiento de Internet se ha disparado de manera exponencial, en 2005 se estima que había cerca de mil millones de usuarios, hoy en día según la página internetlivestats.com -donde puede verse en tiempo real la cantidad de usuarios de internet a nivel mundial- la cifra asciende cerca de los cuatro mil millones. Esto representa casi un 50% de la población mundial actual.

En la Argentina al igual que en todo el mundo, Internet cobró su importancia progresivamente. Según un informe técnico del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), al segundo trimestre de 2012 Argentina tenía 9.901.984 accesos residenciales y 1.763.119 accesos de organizaciones a Internet, mientras que los datos para el segundo trimestre de 2017, arrojan unos 17.738.004 accesos residenciales a internet y 3.456.441 accesos de organizaciones. Esto representa una variación en accesos residenciales de un 79,1%, es decir un aumento promedio de 15,8% anual y una variación en accesos de organizaciones de un 96%, es decir un aumento promedio de 19,2% anual.

Es notable como cada año gana más importancia y necesidad el uso de internet, ya sea en organizaciones públicas, privadas o a nivel residencial. Esto sucede porque mucho de lo que ocurre en nuestro país y en el mundo, sucede en este medio, desde la transferencia de información y noticias hasta la venta de productos y servicios, por lo que nadie quiere quedarse fuera de la red.  La constante modernización de los Estados, con sus políticas de digitalización total para lograr plataformas de Gobierno Abierto, donde otorgan una mayor transparencia en sus acciones y administración, a la vez que brindan una mejor calidad y accesibilidad de sus servicios públicos, es una razón más para entender la promoción del acceso a Internet.

La importancia de Internet en Argentina también se explica porque a nivel país es más difícil lograr una correcta inserción al mundo hiperconectado actual o incorporarse a los desafíos del futuro si no se logra primero un buen nivel de conectividad a Internet a su población. Como dijera el empresario Chino de e-commerce Jack Ma (2017) por su paso en Argentina, “En los próximos 20 años los que no estén conectados a Internet van a ser como los que no tenían electricidad 20 años atrás” dejando en claro que en un futuro el 90% de los negocios serán online y que aquí la infraestructura en telecomunicaciones es considerablemente mala, por lo que si no hay una inversión pronto en el tema, estaríamos hablando de toda una generación perdida.

Según el INDEC (2016), el 71% de la población argentina de 4 años o más, utiliza Internet,  lo que quiere decir que 7 de cada 10 lo hacen. En este contexto, el deber es democratizar el bienestar, y hoy el Internet es un servicio básico más, por lo que es necesario brindarlo a la población que se encuentra sin acceso, ese casi 30% de la población que habita en el 70% del territorio Argentino, encontrándose concentrada en el interior del país y más específicamente en las zonas rurales.

Frente a este desafío Argentina Satelital (ARSAT), la empresa estatal que brinda servicios de telecomunicaciones, gestiona dos importantes planes. El primero es el Plan Federal de Internet, que otorgará conexión a 1.300 localidades del interior del país a través de la ampliación de la Red Federal de Fibra Óptica, llevando a cabo una red de infraestructura troncal que permite a proveedores brindar el servicio en estas localidades a la vez que abarata en gran medida la tarifa del servicio. Y el segundo es el Plan de Conectividad de Escuelas Rurales, en el cual busca otorgar acceso a Internet a 2.800 escuelas rurales. Esto significa más oportunidades para estudiar y trabajar, mejores condiciones para el crecimiento económico local y para potenciar el desarrollo humano.

En relación a esto, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 27 de junio de 2016 “Afirma que la calidad de la educación cumple un papel decisivo en el desarrollo y, por consiguiente, exhorta a todos los Estados a fomentar la alfabetización digital y a facilitar el acceso a la información en Internet, que puede ser una herramienta importante para facilitar la promoción del derecho a la educación” (CDH, 2016)

Con respecto a esto, cuando agrupamos la población de Argentina por nivel educativo alcanzado, se denota la poca accesibilidad a Internet de quienes solo alcanzaron un nivel primario completo. Esta población es la que menos accesibilidad presenta a Internet, con un 60,7% privado de este servicio. Si bien se trata de un niño en edad acorde a su nivel educativo o una persona en edad adulta, carecer de acceso a Internet significa una dificultad muy grande para progresar y adecuarse al turbulento mundo actual, inclusive esto representa una posibilidad muy grande de que este grupo pertenezca o termine perteneciendo a la masa de desplazados digitales.

En relación a la magnitud del potencial de Internet, las Naciones Unidas el año pasado reconoció que las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones “…tienen el potencial de brindar nuevas soluciones a los problemas del desarrollo, en particular en el contexto de la globalización, y pueden promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y equitativo y el desarrollo sostenible, la competitividad, el acceso a la información y los conocimientos, el comercio y el desarrollo, la erradicación de la pobreza y la inclusión social, factores que contribuirán a acelerar la integración en la economía global de todos los países, especialmente los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados” (AGNU, 2016)

Por lo tanto, es necesario que la posibilidad de acceder a la acumulación total del conocimiento humano por parte de todos los argentinos, acercándonos a la igualdad de oportunidades, trascienda a los gobiernos de turno y se convierta en una política de Estado transversal al sistema, libre de presiones políticas y con una continuidad que permita construir una Argentina más conectada, de forma digital y humana.

Para ello, creo que las iniciativas como las llevadas a cabo por ARSAT y el Ministerio de Modernización, que buscan insertar a los argentinos y al país al nuevo contexto globalizado, son más que necesarias y es prioridad establecer como política de Estado cerrar la brecha digital existente en la Argentina para promover la igualdad de oportunidades, la inclusión social y establecer un marco propicio para ser partícipes en la nueva economía global pudiendo competir por una mejor posición país que derive en un beneficioso desarrollo local.

*El autor es estudiante avanzado de la Lic. En Relaciones Internacionales-UESXXI y miembro de la Fundación CEIC