Córdoba frente a la Planificación Sostenible

Vanesa Santoro

Actualmente, las ciudades están tomando un rol significativo en el escenario internacional y en los procesos de integración regional. En este contexto reconocer la internacionalización de las ciudades es una realidad, por más que no se desarrolle de manera homogénea. Cada ciudad se adaptará a las políticas necesarias de esta nueva realidad e irá resolviendo como dar respuestas frente al cambio ambiental, humano y tecnológico.

Casi un 50% de la población mundial vive en ciudades; las cuales, a su vez, son consideradas como impulsoras del desarrollo económico y social de una cultura, pero al mismo tiempo escenarios de una triste pobreza. Uno de los aspectos básicos para lograr la eficiencia, es trabajar en la planificación urbana buscando que las ciudades sean más compactas; por lo tanto, reduciendo costos innecesarios en infraestructura, pavimento, transporte, etc. Un dato a tener en cuenta para reflexionar sobre la importancia de este tema es que la flota de automóviles ha crecido, aproximadamente, un 40% entre 2007 y 2017, números que varían de acuerdo a cada localidad en particular.

Para garantizar que una ciudad sea eficiente en todos sus aspectos y pueda tener satisfechas las necesidades de sus habitantes, es imprescindible que se utilicen de manera óptima sus recursos. Este resultado se logra buscando un cuidadoso orden de los espacios urbanos, con políticas de Estado a largo plazo.

Si bajamos estos conceptos a nuestra ciudad, nos encontramos con la realidad que desde hace aproximadamente 20 años, Córdoba ha crecido hacia sus periferias. Esta situación fue generada, en su mayor parte, por la instalación de barrios “ciudades” con planes de vivienda impulsados por el gobierno. Se suma a este aspecto, la aplicación de políticas que favorecen la especulación financiera sobre el valor del suelo urbano.

Por lo tanto, al día de hoy, Córdoba es una ciudad extendida y fragmentada; que poco favorece a los sectores más pobres asentados en la periferia, con falta de acceso a servicios sociales, falta de transporte público, falta de calles pavimentadas, carencia de gas, agua y electricidad, entre otros. A las falencias urbanísticas por falta de planeamiento, podemos sumar muchas más.

Naciones Unidas y sus organismos especializados han logrado establecer importantes consensos sobre las acciones convenientes que se deben tomar en las ciudades – algunas de ellas hasta se constituyen como necesarias- para lograr la sustentabilidad del desarrollo económico-social-ambiental en las mismas.

Es un desafío descubrir si Córdoba atiende las recomendaciones que surgen de los consensos antes mencionados y participa de las iniciativas desarrolladas por las organizaciones internacionales que buscan estos objetivos.

Un artículo en la Revista Foreign Policy del año 2010 afirma lo siguiente: “el siglo XXI no estará dominado por Estados Unidos o China, Brasil o India, sino por las ciudades. En una era que aparece crecientemente inmanejable, las ciudades – y no los Estados se están convirtiendo en las ‘islas de gobernanza’ sobre las cuales el futuro orden mundial será construido. Este nuevo mundo será una ‘red’ de diferentes ciudades. Ahora y en el futuro, las ciudades son los imanes de las economías, los innovadores de políticas y, crecientemente, los conductores de la diplomacia”…

En el mes de septiembre del año 2015, se llevó a cabo la “Reunión Plenaria de Alto Nivel de la Asamblea General”, durante la Cumbre de Naciones Unidas. Allí se fijó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que es un plan de acción a favor de las personas, el planeta  y la prosperidad.  El plan será implementado por los países interesados mediante una alianza de colaboración. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las 169 metas, las cuales están integradas y son indivisibles, demuestran la magnitud y ambición de este nuevo programa universal. Los objetivos y metas equilibran las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.

Es decir que una correcta gestión de recursos humanos, financieros y materiales, son el condimento esencial para cubrir objetivos definidos y lograr eficiencia y eficacia en el funcionamiento de las ciudades. En este punto, cumplen un rol primordial la iniciativa de UNESCO, promoviendo el concepto de “ciudad sostenible e integradora”.  

Según un documento elaborado por ONU-Hábitat: “Una mala planificación, ausencia de gobernanza efectiva, marcos legales, (…) y falta de un mecanismo de monitoreo sólido, son factores que disminuyen la posibilidad de fomentar el desarrollo urbanístico sostenible a largo plazo. Es evidente que existe una necesidad urgente de establecer un mecanismo global de monitoreo que se adapte al ámbito nacional y local”.

Desde la Cumbre de Río de Janeiro, celebrado en 1992, el sistema mundial ha tomado conciencia de los desastres ecológicos de los que el planeta está siendo protagonista.  De acuerdo a las conclusiones del “informe Brundtland”, se comenzó a introducir el principio ecológico de la “sostenibilidad”, impulsando su adopción por todos los Estados y agentes del sistema internacional.

Si la implementación de las políticas sostenibles es la solución para evitar la destrucción del planeta, no lo sabemos aún. De todas maneras, no existe al momento una opción más alentadora, o superadora, de la que se propone en la Agenda 2030. Estoy convencida que si nuestros representantes toman y desarrollan estos conceptos, la sociedad civil comenzará a tomar conciencia y así aportar su granito de arena para no afectar el desarrollo de las futuras generaciones. Ha llegado el momento de que comencemos a actuar.

 

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Vanesa Santoro es arquitecta y maestranda  de Relaciones Internacionales en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC. Especialista en Planificación Urbana Sostenible y en Formulación, Administración y Evaluación de Proyectos de Inversión.