Trump y Jerusalén: división internacional

gonzalo fiore viani

El seis de diciembre del presente año el gobierno de los Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump reconoció unilateralmente a Jerusalén como Capital del Estado de Israel, anunciando además que se iniciaría inmediatamente el proceso para trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv hacía esa ciudad, a lo que el Primer Ministro israelí Bejamín Netanyahu calificó de “hito histórico”. Esto abre un nuevo y todavía más complejo panorama en la ya convulsionada región de Medio Oriente.

Esta decisión de Trump, que se venía rumoreando y discutiendo en los días previos ha sido hasta ahora objeto tanto de crítica como de incomprensión por parte de prácticamente todos los países de la comunidad internacional con la excepción de Israel debido a su potencial desestabilizador en una región que no se caracteriza precisamente por su estabilidad. Erdogan, Presidente de Turquía, amenazó a Israel con la ruptura de relaciones diplomáticas y convocó a una cumbre de los países islámicos, lo mismo hizo la Liga Árabe en El Cairo. También el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, se mostró muy duro y preocupado al respecto.

Breve descripción histórica

La Organización de las Naciones Unidas propuso una administración internacional de Jerusalén en un plan de 1947 que preveía su división, pero cuando en mayo de 1948 estalló lo que se conoce como la primera guerra árabe-israelí, las batallas más cruentas que se fueron sucediendo hasta transcurrido el mes de julio del año siguiente, tuvieron lugar en los alrededores y en el interior de Jerusalén, lo que llevó a la división de la ciudad, Jerusalén Oeste bajo control del Estado de Israel y Jerusalén Este bajo control árabe. La parte oriental –zona que incluía la Ciudad Vieja y los lugares sagrados- estuvo bajo control de Jordania hasta 1967, año de la Guerra de los Seis Días, tras lo cual el control de la ciudad retornó a Israel, garantizando el acceso a los fieles de todas las religiones a los lugares sagrados mediante una ley promulgada por el Parlamento de ese país, lo que no logró apaciguar los ánimos ya que a día de hoy sigue siendo uno de los principales motivos de disputa entre Israel y Palestina, quienes proclaman a Jerusalén Este como Capital del Estado Palestino.

Es interesante para analizar la cuestión de Jerusalén y entender la importancia política, religiosa e histórica de la ciudad traer a colación el concepto de hierofania acuñado por el filósofo e historiador de las religiones rumano Mircea Eliade en su obra Tratado de historia de las religiones. El término hierofania viene del griego hieros, que significa sagrado, y faneia, que significa manifestar, es decir, vendría a ser una toma de conciencia por parte del hombre de la existencia de lo sagrado, más precisamente cuando esto se manifiesta a través de objetos que se contraponen al mundo profano (Eliade, Mircea, Tratado de historia de las religiones, 2012, Editorial Cristiandad.)

Según los historiadores del cristianismo Jerusalén es la ciudad donde Jesucristo vivió sus últimos días y donde transcurrió su camino hacia la crucifixión, es la ciudad donde se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro construida sobre la que se considera tumba de Cristo. De la misma manera, para los musulmanes allí se encuentra la mezquita llamada Cúpula de la Roca, lugar donde el profeta Mahoma ascendió al paraíso.  También es una ciudad sagrada para los judíos ya que en ese lugar surgió su primer reino y está ubicado el Muro de las Lamentaciones, los restos del templo levantado por Herodes el Grande, Rey de Judea, detrás del Muro de las Lamentaciones se encuentra la mezquita Al Aqsa, tercer lugar en importancia sagrada para los musulmanes tras la Meca y Medina.

Un panorama abierto

Incluso Emmanuel Macron también intentó sin éxito el pasado martes evitar la decisión de Trump, y luego del anuncio calificó la decisión de “lamentable”, insistiendo en que el estatus de la ciudad tiene que ser decidido a través de una negociación entre israelíes y palestinos con el objetivo de lograr el acuerdo y la paz entre las naciones. El Papa Francisco, máxima autoridad de la Iglesia Católica también declaró en su discurso semanal: “No puedo silenciar mi profunda preocupación sobre la situación que ha surgido en los últimos días. Hago un fuerte llamamiento para que todos respeten el statu quo de la ciudad, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU”. También autoridades chinas y de la OTAN se han mostrado “preocupados” por una nueva escalada de las tensiones y las consecuencias que semejante decisión podría tener en la región.

Habría que preguntarse si esta decisión, que tiene como consecuencia directa el retroceso de varios casilleros para la causa palestina no significa una nueva provocación a los países árabes que pueda servir de excusa para reavivar la llama de un fanatismo que nunca deja de arder del todo. Acorralar a los palestinos contra una especie de laberinto sin salida solo le puede ser útil a las facciones más violentas y extremistas para hacer valer reclamos que no han podido conseguir a través del diálogo y la negociación pacífica.

Como hemos venido viendo, la cuestión de Jerusalén parece no tener una solución real en el corto o mediano plazo y parece cada vez más lejos un acuerdo inclusive en el largo plazo. Con la decisión de Donald Trump, que el ex director de la CIA entre 2013 y 2017 John Brennan calificó de “un disparate de dimensiones históricas”, se rompe con décadas de política exterior estadounidense. Si bien como han dicho desde la Casa Blanca van a tardar varios años en concretar el traslado de la embajada, el reconocimiento de Jerusalén como capital es un fuerte golpe simbólico que puede terminar siendo devastador para el proceso de paz ya que Jerusalén sigue siendo justamente un importante símbolo, un mito, una ciudad que se mide más en siglos que en años y donde las cuestiones metafísicas y religiosas se mezclan con las políticas y las geoestratégicas.

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Gonzalo Fiore Viani es abogado, maestrando en relaciones internacionales en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC y consultor en comercio internacional. Actualmente se desempeña como coordinador de Grupos Asociativos de empresas y escribe para distintos medios académicos.