La inserción inteligente de Argentina en el Mundo: OMC 2017

Paula mensio

La Organización Mundial del Comercio (OMC) creada en 1995 como sucesor del GATT se presenta como la coordinadora del comercio a nivel internacional. Compuesta en la actualidad por 164 estados, posee una característica poco común entre las organizaciones Internacionales, y es que sus decisiones importantes son tomadas por unanimidad de los miembros.

El rol que caracteriza a esta organización es el órgano llamado Conferencia Ministeriales,  donde se debaten y negocian las políticas comerciales que vienen rigiendo a nivel mundial, es decir, aquellas que regulan los intercambios en un contexto caracterizado por la globalización.

Hoy nos encontramos en un nuevo escenario donde el control se vuelve más dificultoso, y en el cual aparecen actores que proponen nuevas reglas de juego, lo que requiere de nuevos modos de acción y reacción.

La OMC tiene como meta lograr que el comercio se realice de manera previsible y que sea beneficioso para todos, pero ha demostrado inoperatividad en cuestiones de demarcación de caminos a seguir, por ejemplo, al no ser capaz de cerrar las negociaciones de la Ronda de Doha 2001.  El comercio en la actualidad crece más y de manera más rápida que la producción debido al comercio intrafirma y las cadenas de valor, lo que vuelve necesario mecanismos más ágiles y más flexibles para comerciar. Uno de los principales mecanismos que posee la OMC para alcanzar sus metas, es el Órgano de Solución de Diferencias, pero los procesos burocráticos se volvieron casi inútiles ante un comercio de tiempos tan acelerados.

Para valorizar su función, la Conferencia Ministerial presidida por la ex canciller, Susana Malcorra, en Buenos Aires será clave. La OMC intentará revitalizar, redefinir y definir cuestiones ante estos cambios veloces. Temas ya tratados en reuniones previas como el fin de la Pesca Ilegal o el fin a los subsidios agropecuarios, y otro temas de agenda novedosos como el impulso y el control del comercio electrónico -anhelado por los Estados Unidos- serán puestos en la mesa de debate.

Entre el 10 y el 13 de diciembre tendrá lugar la XI Conferencia Ministerial, órgano superior de la OMC que suele tener lugar cada dos años, donde los 164 miembros toman las decisiones más importantes a través del consenso unánime. A su vez se llevarán a cabo sesiones de distintos comités por ejemplo: comercio y desarrollo, medio ambiente, medidas antidumping y, agricultura.  

En este marco se presentan dos desafíos para la OMC y para Argentina:

El primero tiene que ver con la operatividad de las conferencias ministeriales en particular y de la OMC en general. El mundo está en constante evolución en materia de desarrollo de nuevas tecnologías que facilitan y agilizan el comercio sumado a nuevos desafíos ante fenómenos como las cadenas de valor, el proyecto de One Belt One Road, el rol del Sudeste asiático y el crecimiento del comercio digital, que dejan obsoletos patrones y reglamentos definidos por conferencias anteriores y mecanismos de control y arreglo de controversias de la institución. Por ejemplo, el caso que México elevó a la OMC contra Estados Unidos por las trabas a la importación de su atún, llevó casi dos décadas antes de que la institución fijara el valor de la sanción que México podría aplicar a Estados Unidos.

El segundo desafío es para Argentina, que busca posicionarse y alcanzar objetivos. Ser el referente del continente sudamericano y del Mercosur es una lucha histórica tendida con Brasil, si bien Argentina se encuentra preocupada por la pronta recuperación sobretodo económica de su principal socio,  la crisis económica y política del país vecino dejó un espacio a partir del cual nuestro país podría intentar consolidarse internacionalmente como el referente de la región. Esto agregando que la política exterior del actual gobierno estaría en consonancia con este objetivo.

La pregunta es si Argentina tendrá el poder y el respaldo para ocupar ese rol de manera autónoma o si debe pensar una estrategia basada en acuerdos de amistad y alianza con sus vecinos en eventos internacionales de esta magnitud para lograr una consolidación de la región como tal. Se espera su participación en 4 comités principalmente aquellos relacionados a la agricultura y a la pesca, temáticas concernientes a casi toda la región, por esto, teniendo en cuenta que las decisiones de la OMC se realizan por total consenso y no por mayorías, actuar de manera unida otorgaría mayores posibilidades de negociación.

Argentina está concentrada en continuar las negociaciones que tuvieron lugar en Nairobi  2015 en la Cumbre Ministerial anterior, en materia de subsidios agropecuarios directos,que representa una limitación al crecimiento de los países en desarrollo. Sin embargo, si bien no se esperan grandes avances, es necesario evitar retrocesos.   

Puede que Argentina tenga compartido su protagonismo en el evento, el debate parece que girará en torno a dicotomías como apertura versus proteccionismo, globalización versus antiglobalización. La llegada al poder de Donald Trump y el Brexit, por citar ejemplos, muestran indicios de una tendencia a cerrar las fronteras y a oscurecer los procesos de comercio. El papel que jugará nuestro país estará concentrado en mantener la imagen de la OMC y evitar conflictos que la desvaloricen.

Entonces, lo que podemos esperar es, por un lado, una declaración de intención para reforzar los mecanismos multilaterales y un esfuerzo por revalorizar la imagen de la institución; y por otro lado, una hoja de ruta de los temas a tratar en próximas reuniones. Aquí se abrirá la disputa entre aquellos que desean concretar con lo acordado en la Ronda de 2001 (Iniciada en la cuarta Conferencia Ministerial) que gira en torno a agricultura, servicios y propiedad intelectual y quienes ponen en la mesa nuevos desafíos con los que la OMC debe ponerse al día, comercio electrónico, cadenas de valor y el rol de las pymes.

*Paula Mensio es Coordinadora de Contenidos de la Fundación.