XI Conferencia Ministerial de la OMC: Resultados esperados, nuevas iniciativas

Josefina Ordoñez

 

El pasado 10 de diciembre dio inicio la XI conferencia ministerial de la OMC en Buenos Aires. La conferencia ministerial es el órgano tomador de decisiones más importante de la organización y tiene lugar cada dos años. Allí están representados todos los miembros (países o uniones aduaneras) y, puede tomar decisiones sobre cualquier asunto comprendido en cualquiera de los acuerdos comerciales multilaterales de la organización.

Tras tres días de intenso trabajo y debate concluyó este encuentro. Los avances en las negociaciones en el marco de la XI conferencia ministerial eran necesarios para revitalizar la imagen de la OMC, que luego de la crisis del 2008 y la falta de avances en lo acordado en la Ronda de Doha en 2001, la cual tuvo por objetivo una importante reforma del sistema de comercio internacional y donde se lograron avances claves en materia de negociaciones agrícolas y de desarrollo, se vio en una encrucijada.

Los temas de agenda a abordar en la conferencia fueron: agricultura (ayuda interna, constitución de existencias públicas, acceso a los mercados, restricciones a la exportación, salvaguardias, etc) subvenciones a la pesca, comercio electrónico, comercio y desarrollo, facilitación de inversiones, microempresas y pymes, servicios y solución de diferencias.

A pesar de la buena voluntad de los miembros para negociar y las múltiples demostraciones de apoyo al sistema multilateral del comercio, a la hora de tomar decisiones en los temas álgidos como agricultura, desarrollo o servicios (vale aclarar que toda decisión adoptada en el marco de una conferencia ministerial debe ser por unanimidad), el consenso y el entendimiento entre las partes fue dificultoso.

Si bien era esperado que los acuerdos sean difíciles de alcanzar ante la actual coyuntura internacional entre el rápido ascenso de movimientos nacionalistas  y, por otro lado, los países que siguen abogando por el sistema multilateral del comercio, la indignación por la falta de avances fue evidente. El director general de la organización, Roberto Acevedo, en sus observaciones en la conferencia de cierre expresó: “el multilateralismo no significa que obtenemos lo que queremos, tenemos que hacer concesiones, a veces penosas. Esto es algo que faltó aquí. Muchas cosas se hubieran resuelto si hubiéramos hecho gala de la humildad. Todos lamentaríamos mucho si este sistema se pierde”.

Por otro lado, en cuanto a los acuerdos alcanzados, se logró avanzar en la cuestión de subsidios a la pesca, ya que se elaboró un plan de trabajo para continuar con las negociaciones en dicha materia. Además, se adoptaron decisiones para la integración de los países en desarrollo y los países menos adelantados en el sistema multilateral del comercio y, por último, se estableció un grupo de trabajo para la incorporación de Sudán del Sur a la organización.

Ahora bien, se puede afirmar que la conferencia ministerial de Buenos Aires estuvo cargada de iniciativas novedosas e importantes. El día 12 de diciembre, en el marco de las actividades oficiales de la conferencia,  tuvo lugar el foro empresarial organizado por el Ministerio de Producción de la República Argentina, donde participaron líderes de las empresas más importantes del mundo y cuyo objetivo fue propiciar un canal de diálogo abierto y constructivo, a través del cual, el sector privado pudiera discutir y transmitir a los gobiernos su visión sobre los temas más importantes del comercio mundial en la actualidad y la Conferencia Ministerial en particular. Los temas claves en dicho encuentro fueron la facilitación de la internacionalización de las micro, pequeñas y medianas empresas; las oportunidades y desafíos que supone la expansión del comercio electrónico y la aceleración de los cambios tecnológicos; la importancia de asegurar un comercio inclusivo; y las alternativas para alcanzar resultados en las negociaciones sobre comercio agrícola, entre otros.

Los actuales desafíos que presentan los rápidos avances tecnológicos y el nuevo orden productivo mundial hacen que las generaciones de estos espacios sean vitales para la profundización del sistema multilateral del comercio y el respeto a los principios básicos de la organización, como la competencia leal, la liberalización progresiva del comercio y el desarrollo sostenible.

En conclusión, si bien en las cuestiones pendientes de la Organización Mundial del Comercio, como la facilitación del acceso a los mercados de productos agrícolas o la regulación del comercio de servicios, no se lograron consensos ni acuerdos importantes, la conferencia de Buenos Aires, por medio de las nuevas iniciativas, reafirmó el rol que cumple la organización en promover el crecimiento económico, el empleo y el desarrollo. Por otra parte, estas iniciativas expandieron el alcance de la conferencia a distintos sectores de la sociedad, como el sector privado, cuestión esencial para los tiempos que corren.